septiembre 28, 2012

GIN TONIC...poción mágica

La primera copa, para la salud; la segunda, para el amor y el placer; la tercera para el sueño. Tras la tercera copa, los invitados inteligentes se van a casa... la cuarta copa ya no es nuestra, pertenece a la agresión y a la violencia; la quinta, al espectáculo escandaloso; y la sexta, a la orgía embriagada.
 
Así describía el escritor griego Eubulo los efectos progresivos del alcohol en el cuerpo, hace ya 2400 años.
 
Esta variada gama de efectos, que aún puede ampliarse más, tiene su origen en las transformaciones que nuestro cuerpo y nuestra mente experimentan desde que echamos el primer trago del delicioso elixir alcohólico; casi de inmediato, se siente un efecto estimulante, como una suave corriente de calor que recorre nuestro cuerpo...

septiembre 20, 2012

Y ÉL ME DIJO VEN!

Paremos el mundo.

¿Qué es parar el mundo? Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo. Para poder moverte y moverlo mejor. En ese tiempo debes intentar que nadie ni nada te cree problemas. Alimentarte de buena literatura, de buen cine y, sobre todo, de la conversación de una única persona que te inspire en este mundo. Y sabes qué?. ¿Qué? Luego el mundo te premia. El universo conspira a favor de los que lo mueven. Y ésos son los que lo paran.

Perder a alguien sin haber llegado a conocerlo te produce una impotencia tremenda.

Perlas y diamantes.

Cada año de mi vida he buscado doce perlas. Doce personas que no conociera pero que se me aparecieran y marcaran mi mundo de tal manera que mi yo virara.

Hay energías especiales que  has de encontrar... Almas que se funden con la tuya propia. Con el tiempo, algunas perlas pasan a ser diamantes. Cada ochenta o noventa perlas aparece un diamante... Un diamante, para que me entiendas, es una de esas personas que se hace tan básica y tan importante en tu vida que parece creada únicamente para ti. Esos diamantes son como tus desparramados, tengo la teoría de que nos desparraman, a cada uno de nosotros y a cuatro personas más...Te desparraman en el mundo para que con el tiempo vayas encontrando a los otros cuatro. Ése es uno de los sentidos de la vida; encontrar desparramados, y por eso hay señales, para que no te confundas. ¿Y cómo son esas señales? algo que los une, puede ser algo sumamente sencillo... ¿Qué ocurre cuando conoces a los cuatro diamantes? No lo sé... pero estoy seguro de que pasa algo.

Siempre he creído que las personas más importantes de nuestra vida todavía no las hemos conocido. Y como no existen, no nos preocupamos por si el coche las ha dejado tiradas, si se les ha muerto un ser querido, si están tristes o si les han abandonado. No existen aún en nuestro mundo y, por ello, su tristeza y su felicidad no nos pertenecen y no nos afectan... Hasta el día que los conocemos y nos ponen al día de su mundo...

Lo que te diré tan sólo te servirá si te lo tomas como norte de tu vida. Si lo mezclas con otras filosofías o principios no conseguirás nada. Son sólo dos conceptos. Por un lado, recuerda algo tan sencillo como que querer es siempre más valioso que que te quieran. Querer mueve y detiene mundos. Que te quieran si tú no quieres, te acaba aletargando. Lo segundo y más valioso para llevar tu vida adelante es que debes darte cuenta de que nos hemos pasado la vida desde pequeños respondiendo a la pregunta "qué me gusta". "Qué me gusta de comida, de ropa, de juguetes, de estudios, de trabajo, de amistad, de amor, de sexo... y ese qué me gusta marca nuestro mundo. Da la sensación de que si nos gusta algo es un indicador de un rumbo o un deseo, y debes saber que no. Lo que nos gusta no es nuestro camino, ni tampoco lo que no nos gusta. A veces el rumbo puede estar en lo que nos provoca indiferencia, en aquello que no nos apasiona ni aborrecemos. Entiende esto... has de confiar en ti, no en lo que crees que te gusta a ti...La senda no la marca lo que te gusta a ti, sino que la marcas tú.

¿Conoces una vieja canción que dice "si tú me dices ven lo dejo todo"? Pues siempre he creído que a esa canción le falta algo... Debería ser: "Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven"

septiembre 19, 2012

EN LA COCINA ANDO

Decía la madre de Forrest Gump que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar. 

Cuando yo era más joven, hace tanto de aquello, pensaba que había que conformarse con el que elegías, pero entre más años cumplo, más cuenta me doy que no es así. Una tiene derecho a rebelarse, a vomitar el que te revuelve el estómago, a cambiar de bombón, de caja, incluso a crear tu propio chocolate con los ingredientes que te gustan. Y los bombones pueden ser amig@s, estudios, empleos, novi@s, amantes o cónyuges. 

Este verano, que está a punto de terminar, ha sido una auténtica fábrica de chocolate... cada vez más delicioso, huevos kinder con sorpresa y cacao "maravillao". Se aproxima el otoño... controlaré la glucosa mientras sigo cocinando.

septiembre 17, 2012

15S EN MADRID (II)

Yo estuve allí, en nombre de los compañer@s del CEESCYL que no pudieron ir, formando parte de la marea naranja, con otros profesionales de la Educación Social y del Trabajo Social, acompañando a las otras mareas: verde, blanca, morada, negra, amarilla... Intentando levantar un oleaje que salpique las conciencias de quienes tienen el poder, de quienes deben gobernar pensando en los personas que componen este país de nombre España, no en los intereses de los bancos y esa Unión Europea que habla alemán.

De vuelta en casa, me dicen que prácticamente no hubo repercusión en los medios de comunicación, informaron poco y mal, según la expresidenta de la comunidad de Madrid, no éramos los suficientes como para mover de sitio a un concejal; según la presidenta de la comunidad de Castilla-La Mancha, qué es eso de salir ahora que ya está todo encaminado a su resolución... 

No podemos continuar permitiendo que los continuos recortes que realiza el Gobierno en los Servicios Sociales y en la Ley de Dependencia acaben con un sistema que ha costado muchos años y esfuerzo construir y que es uno de los pilares del Estado de Bienestar. Millones de personas quedarán desprotegidas y sumidas en la exclusión.

Me quedo con lo que yo vi, el hecho de que por primera vez, profesionales de los servicios sociales (consejo general del trabajo social, consejo general de colegios de educadoras y educadores sociales, asociación estatal de directoras y gerentes en servicios sociales, asociación estatal de directoras y gerentes en servicios sociales) usuarios/as del sistema y las plataformas en defensa de la Ley de Dependencia de todo el Estado hayamos salido a la calle juntos, vestidos de naranja, ya es un éxito de por sí. 


septiembre 14, 2012

JUGANDO AL ESCONDITE


En un frondoso bosque surcado por un riachuelo, una joven, sentada sobre unas piedras, refresca sus pies en el arroyo y tararea una melodía. Un niño, caminando, se aproxima....Al llegar a la altura de la joven se para y la observa detenidamente. 
-¡Hola!-  Dijo la joven.
-¿Qué haces?- Preguntó curioso el niño.
-Mojo mis pies en el agua. ¿Te has perdido?
-No- Respondió enfadado.
-¿No eres un poco pequeño para estar en el bosque tú solo?
-¡No soy pequeño! Tengo seis años. No me dan miedo los bosques, ni los lobos- Protestó el chaval.
-¡Qué valiente!- dijo la joven mientras observaba cómo el agua resbalaba por sus pies.
-Eso dicen mis papás.
-¿Dónde están tus papás?
- En su casa.
-¿Y ellos saben dónde estás tú?
-No- dijo mientras se sentaba en una roca , dejando la mirada en algún lugar del horizonte. -Soy valiente, ¿ves? He venido solo al bosque
-Tus papás estarán preocupados si no saben dónde estás. Deberías volver a casa.
-¿A qué casa?- preguntó encogiéndose de hombros y apoyando los codos en las rodillas.
-¡Cómo que a qué casa! A la tuya, con tus papás.
El niño miró a la joven y aunque dudó por un momento, algo en ella hizo que le explicara lo que ni a su mejor amigo del colegio podía contarle.
-Hay dos casas: la casa de mi mamá y la casa de mi papá. ¿Cuál es la mía?
-Qué pregunta más sencilla, las dos.
Entonces el niño, se dio cuenta de que aquella chica era como los demás adultos, no se enteraba de nada.
-Yo no quiero dos casas, quiero una, con mi mamá y mi papá
-¿Tus papás no viven juntos?
Un “no” tajante resquebrajó el suspiro que hizo enmudecer a todas las criaturas del bosque, incluso el viento, que jugueteaba con las copas de los árboles, quedó paralizado.
- Por eso has venido al bosque...- exclamó ella.
- Sí, viviré aquí.
-Y cuando tengas hambre...¿qué vas a comer?
El crío se quitó la pequeña mochila que llevaba a la espalda y estuvo un rato entretenido buscando algo en su interior.
-He traído galletas- dijo en tono triunfal.
-¿Y cuando se acaben las galletas?
-Iré a la tienda a buscar más
-Las galletas cuestan dinero, ¿tienes dinero?
El chaval, de nuevo, sumergió sus manos en la mochila y con una gran sonrisa sacó una lata llena de dibujitos,  estaba bastante llena, necesitó usar las dos manos para balancearla, las propinas de los dos últimos años pesaban.
-Mira, mi hucha
-Un niño valiente y previsor, por la noche hace frío ¿qué harás?.
-Tengo mi jersey “quita frío”, ¿quieres que te lo enseñe?
La joven sonrió mientras aparecía un jersey de lana, rojo y verde, como la navidad.
-¿Y dónde dormirás?
- Buscaré una cueva- afirmó el pequeño mientras guardaba las galletas, la hucha y el jersey en la mochila.
-Una cueva es un sitio incómodo para dormir...teniendo dos casas donde elegir y siendo tan listo como eres...deberías dormir en alguna de ellas. ¿Cómo te llamas?
-Diego.
-Es un nombre muy bonito
-¿Cómo te llamas tú?
-Adama
-Qué nombre más raro...en mi cole no hay nadie que se llame así.
-Si vives en el bosque no podrás ir al colegio.
-¡Mejor!- dijo Diego.
-No podrás ver a tus amigos
-Saben que he venido a vivir al bosque, vendrán a verme. ¿Dónde vives tú?
Adama, extendió sus brazos señalando todo el bosque. Diego abrió mucho los ojos,
-¿Vives en el bosque?-
-Sí- contestó Adama y chapoteó con los pies de tal modo, que dos libélulas y tres mariposas azules, se ducharon sin querer.
-¿Y dónde duermes?
-Unos días en la copa del roble, otros en el fondo del estanque...
-¿Del estanque? ¿y no te ahogas?
-No- dijo ella sonriendo.
Diego permaneció en silencio con gesto pensativo, miraba la cara de Adama y luego observaba detenidamente sus pies. En ese momento se le iluminó una bombillita en la cabeza.
-¡Cómo los peces! Los peces pueden respirar dentro del agua.
-No soy un pez, pero también puedo respirar dentro del agua.
-¿Cómo?
-Aunque tengo aspecto similar al de tu especie, mi naturaleza es diferente a la tuya
-¿Eres una extraterrestre?
-Al contrario, soy terrestre, mucho más terrestre que la mayoría de los seres humanos. Cuido de este bosque y todos sus habitantes
-Mi mamá, por la noche, antes de dormir me lee cuentos. Ayer me leyó uno en el que decía que los duendes y las hadas viven en bosques y cuidan de ellos...
Diego, entre asustado y sorprendido, se levantó de repente, tan de repente que estuvo a punto de hacer compañía a todos los renacuajos que pululaban entre las piedras.
-Eres...una...una....eres un HADA!!!  no son cuentos para niños...¡Es verdad que las hadas existen! Pero no tienes cucurucho en la cabeza, ni brillas, ni tienes varita mágica...
-Eso lo dejo para los días de fiesta
-Ahora soy habitante del bosque, ¿cuidarás de mi también?
-Diego, son tus papás quienes deben cuidarte, estarán muy preocupados por ti
-Yo no quiero que estén separados. Las hadas conceden deseos...¿no? yo deseo que mis padres vuelvan a estar juntos
-Es un bonito deseo, pero no puedo concedértelo
-Pues vaya hada de pacotilla- dijo Diego volviéndose a sentar. Entonces sí que es mentira que existan las hadas...si no conceden deseos, ni nada
-Diego, las hadas sí pueden conceder deseos
-Entonces...-dijo Diego lleno de tristeza-¿No quieres ayudarme?
Adama se levantó, desde luego era mucho más alta de lo que parecía en un principio,  y eso que dicen que las hadas son pequeñitas...
-No puedo ayudarte. Digamos que he perdido parte de mis poderes.
-¿Dónde los has perdido?- dijo Diego- a ver si se te han caído por aquí – y se puso a buscar en el suelo- Te ayudaré a encontrarlos
Adama sonrió mientras Diego, muy serio, buscaba entre los arbustos, alrededor del lugar en el que habían estado sentados.
-Diego, no es que se me hayan caído y no me haya dado cuenta, es que ya no soy capaz de conceder deseos porque no tengo fuerzas para ello.
Diego se quedó de rodillas, pensativo, y de repente dijo:
-¿Y si duermes la siesta? Cuando yo no tengo fuerzas mis papás me dicen que estoy cansado y durmiendo se me pasará.
-No es un problema de sueño, las hadas tenemos magia limitada
-¿Magia limitada? ¿qué quiere decir eso?
-Cuando algún habitante del planeta tierra es capaz de ver un hada, puede pedirle un deseo y ella ha de concedérselo. Si ese deseo no hace daño a nadie, la fuerza mágica del hada aumenta. Sin embargo, si ese deseo causa dolor, la magia del hada se va debilitando.
¿Y por qué has concedido deseos a quien no los merecía?
-Porque no supe esconderme bien
-¿Y no puedes recuperar tu magia?
-La verdad es que no tengo ganas. No sé esconderme, cualquiera sabría encontrarme y me vería en la obligación de concederle un deseo. Creen que su deseo no hace daño a nadie...Hay que tener mucho cuidado con lo que se desea...puede hacerse realidad
-Yo te he encontrado y lo que deseo...es bueno para mi...
-¿Y para tus padres?
Digo pensó durante un minuto o dos..
-Cuando mis papás dijeron que ya no iban a vivir juntos me explicaron que no se querían, por eso se peleaban, dijeron que a mí siempre me iban a querer
-Entonces no es bueno para ellos estar juntos.
-¿Y si mi deseo fuera que vuelvan a quererse?
-Ni con toda la magia del universo se puede obligar a alguien a que ame a otra persona
-Entonces me da igual que tengas o no tengas magia, no puedes concederme nada de lo que quiero.
-Que tus padres no vivan juntos no es malo, sería mucho peor ver que se llevan mal y discuten todo el día. Tener dos casas tiene sus ventajas...
-¿Cómo cuáles?
-Dos habitaciones, dobles vacaciones: con tu papá y con tu mamá. Tendrás más posibilidades de conocer gente diferente y de hacer cosas distintas
-Gente diferente...yo no quiero conocer gente diferente
-¿Por qué?
- Quiero ser como mis compañeros del cole, ellos tienen una casa y sus papás están juntos y se quieren.
Adama volvió a sentarse en la piedra, hay cosas que es mejor explicar sentada, por el peso que tienen.
-No siempre se tiene lo que uno quiere. También a mí me gustaría recuperar mi magia y saber esconderme.
-Cuando juego en el recreo del cole al escondite nadie me encuentra... ¿quieres que te enseñe?
-¿Lo harías?
Diego empezaba a pensar que Adama, por muy hada que fuera, no dejaba de ser como los demás adultos...torpe para las cosas sencillas.
-Por supuesto
Adama se levantó de nuevo, sus ojos despedían chispitas, casi parecía una niña grande.
-Bien, ¿por dónde empezamos la lección?
-Hay que correr mucho para llegar el primero a los sitios donde nadie te puede encontrar.
-Bueno, en eso no tengo problema-  con un pequeño golpe, aparecieron sobre su espalda dos membranas transparentes y plateadas a la vez- tengo alas.
Adama comenzó a agitarlas y, lentamente, se elevó sobre la piedra. Diego parecía hipnotizado ante el resplandor que surcaba el aire.
-¡Cómo molan! Ahora sí que pareces un hada
-Cuando quiero soy muy rápida con mis alas y también sé de lugares donde nadie puede encontrarme...el problema está en que soy demasiado curiosa y no me gusta estar sola. En cuanto escucho pasos, me acerco para ver quién es y hago que mis alas tintineen, así miran hacia arriba.
-Buaaaaaaaaa eso es que no sabes jugar al escondite. Se trata de que NO TE VEAN, no de hacer que te vean.
-Tienes razón...no es que no sepa esconderme es que no quiero esconderme.
-A mí me pasa del revés, no es que no quiera ver a mis papás, es que no quiero que ellos me vean a mí.
-Eso es porque estás enfadado.
Diego se sentó en el suelo y cruzó las piernas, le gustaba mucho mirar a Adama levitando...y le gustaba más que, por fin, alguien le escuchara. 
-Has acertado.
Adama bajó muy despacito y se sentó al lado de Diego.
-¿Sabes? Enfadarse no es malo, pero tienes que saber por qué te has enfadado y cómo hacer para que se te pase el enfado.
-¿Tú te enfadas?
- Alguna vez
-¿Por qué te enfadas?
-Porque los seres humanos dejan el bosque sucio, contaminan el aire y piden deseos al tuntún...
-¿Y qué haces para que se te pase el enfado?
-Vengo al arroyo a refrescar mis pies, me relaja, me hace sentir bien y olvido mi enfado.
-Entonces, hoy estás enfadada.
-Sí. Bueno, estaba, ahora ya no.
Diego comenzó a desabrocharse las zapatillas de deporte, quería comprobar el efecto del agua en sus pies.
-¿Por qué estabas enfadada?
-Porque he perdido mi magia...
-Pero eso no es para enfadarse, es para estar triste...
-No me gusta estar triste, prefiero enfadarme.
-Pensaba que las hadas no se enfadaban nunca, como siempre sonríen en los cuentos...
-Te equivocas, algunas de mis hermanas tienen un carácter horrible y son la mar de escurridizas, no las encuentran nunca
-Entonces no salen en los cuentos que mi mamá lee por las noches. Porque en los cuentos siempre las encuentra alguien ¿No será que tú eres un hada de cuento?
-En ese caso, ¿eres tú un niño de cuento?
-Nooooo, yo soy un niño de verdad- y chapoteó en el arroyo, para hacerse notar -Oye, funciona lo de meter los pies en el arroyo, me hace cosquillas y se me está pasando el enfado. ¡Sí tienes magia! Has conseguido que mi enfado desaparezca
-Has sido tú el que ha hecho eso, no yo
-¿Yo? Si no he hecho nada
-Sí. Has venido a dar un paseo por el bosque, has conocido gente diferente, a pesar de que dices que no te gusta, has compartido tus problemas y has escuchado los míos.
-¿He hecho todo eso?
-Sí, has hecho todo eso.
-Vaya, mi enfado ha desaparecido por arte de magia. Se lo tengo que contar a mis papás.
-¿En qué casa?
Diego sonrió y dijo muy seguro: “A cada uno en la suya”
-Entonces, ¿abandonas el bosque?
-Dormiré en mis dos habitaciones, iré al colegio y vendré al bosque a pasear, sin tirar basura. Cuando esté enfadado, meteré los pies en el arroyo.
-Buena decisión.
-¿Podré jugar contigo al escondite?
-Por supuesto, pero me has enseñado tan bien que probablemente no me encontrarás
-Soy bueno encontrando a mis amigos cuando se esconden.
-No lo dudo.
Adama recogió un objeto del suelo y se lo entregó al niño.
-Diego, esto es para ti
Diego, al cogerlo, vio que era una estrella plateada
-¡¡¡Ala!!! Has hecho magia, ahora sí, lo has hecho tú. ¡¡Ya tienes fuerzas!!
-Un recuerdo de tu visita al bosque... y cuidado con los lobos de regreso a casa.
-No tengo miedo a los lobos.
-No les hagas caso si salen en tu camino.
-No, ni pienso.
-Cuando vuelvas al bosque y tengas ganas de hablar conmigo, trae la estrella y tírala al  aire, vendré a hacerte compañía.
-Adiós Adama.
-Hasta pronto Diego.
Diego se alejó por el sendero del bosque y Adama se fue volando. Él no tenía miedo de encontrarse con lobos, “me subiré a un árbol, los lobos no trepan”, y cuando más tranquilo estaba pensando en todo lo que tenía que contarles a sus amigos en el cole, una voz familiar se escuchó, como un eco...
-¡Diego! Arriba...
El bosque se había transformado en una habitación infantil, el eco tomó forma en la garganta del papá de Diego.
-Pronto te veré Adama...
-¿Quién es Adama?
Diego bostezó, mientras estiraba lo más lejos que podía sus manos y sus pies dijo: -Mi amiga, un hada del bosque...no sabe esconderse, la he enseñado a jugar al escondite, para que no la encuentren y recupere su magia, porque cuando la encuentran ella...
El papá de Diego interrumpió con un gesto la cantinela del niño...
-Me cuentas lo que soñaste mientras desayunas, anda, levántate, mamá vendrá a recogerte dentro de media hora.
Diego se levantó de la cama,  un sonido metálico, algo se ha caído al suelo....la estrella...
-¡Papá, Papá! El regalo de Adama, la estrella, no fue un sueño, ¿ves? Es mi amiga, ¡un hada es mi amiga!

septiembre 13, 2012

DESILUSIÓNATE

 
La noche del cinco de enero de mil novecientos setenta y siete, los reyes magos me trajeron un diccionario, yo tenía siete años, me gustó muchísimo. Las tapas eran duras, de color azul, y me parecía asombroso que pudiera haber tantas palabras allí dentro, alfabéticamente colocadas. Desde entonces, tengo una especial habilidad para ordenar papeles de la a, a la zeta (que viene muy bien para tareas administrativas) y otra para dar vuelta a las palabras y encontrar significados imposibles (que viene muy bien para divertirme)
 
Llevo días con dos palabras, entre otras, en mi cabeza: ilusión e ilusa. Según la RAE, la ilusión es un concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos; una esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo y/o la complacencia en una persona, cosa o tarea. El refranero español, que a veces es sabio y otras retorcido, lo dice muy claro: "de ilusiones vive el tonto de los cojones" y en esta frase tan contundente queda reflejada la personalidad de l@s ilus@s, a quienes la RAE define como engañados (por otros o por ellos mismos), seducidos (normalmente por otros), propensos a ilusionarse, soñadores.
 
Confieso pecar de ilusión y formar parte del club de l@s ilus@s... desde siempre. Mi madre intentaba aclararme las cosas con su pedagogía de andar por casa: "Ana, aterriza,  pon los pies en el suelo"; mi ex marido no soportaba mis flores, ni a mis mariposas (es obvio por qué es ex) y a pesar de todos los pesares que he ido soportando en estas cuatro décadas, no cambio ni un minuto de todos los buenos momentos que he tenido.
 
Afortunadamente, he ido coincidiendo y conociendo a gente que comparte esta afición por los mundos multicolores, o valora y respeta la dimensión en la que nos desenvolvemos l@s ilus@s. Incluso tengo la suerte de contar con amigas que me quieren tanto, tanto, que comparten conmigo los momentos de engaño ilusorio, sé que estarán en el momento de la caída, como redes salvadoras que evitan el trastazo fatal.
 
Lo bueno de cumplir años, sin renunciar a esta especie de halo colorín-colorado, es que comienzas a ver lo que hay en realidad, por muy cerca que estés de las nubes (y mira que me gusta estar por ahí arriba, es tan chulo sentir que acaricias el cielo con los dedos...) En momentos así, lo adecuado es  convocar a quien te quiere de verdad, y te acepta como eres, porque te dicen lo que necesitas escuchar: DESILUSIÓNATE, terrible palabra, sabe a aceite de hígado de bacalao, pero evita males peores.
 
Desilusionar.
1. tr. Hacer perder las ilusiones.
2. prnl. Perder las ilusiones.

3. prnl. Desengañarse.

septiembre 09, 2012

SOBRE LOS NOMBRES Y SU SIGNIFICADO, POR EJEMPLO

La diferencia principal entre cualquier teoría y su práctica, por muy bien que sepas la primera, reside en llevarla a cabo.        
Por ejemplo,  desde que supe que iba a ser madre me hice dos promesas:
1) aceptaría y amaría a mi hija –sabía que era niña- por encima de todo, y
2) pondría en práctica lo que hacen las aves con sus crías: enseñarles a volar, a salir del nido, para que sea independiente y encuentre su camino.
No parece que sea difícil, pensé. Aunque es ella quien tiene que evaluar cómo vamos, creo que el punto uno se me da bastante bien. El punto dos me lo repito muchas veces, tan es así… que desde hace diez años, más o menos, me dijo muy claro que ella no iba a vivir en España y empezó a destacar en todo lo que tiene que ver con las lenguas, castellana y extranjeras. Durante este tiempo he ido digiriendo su sentencia; mientras está en casa, a pesar de ser republicana, me pasa como al rey Juan Carlos “me llena de orgullo y satisfacción” que, al menos ese punto, ella lo tenga tan claro, y la imagino de acá para allá, viajando y  viviendo lejos. Lo complicado es cuando se va… aún sabiendo que es temporal. Así que vuelvo a pensar en el punto dos, e intento distraerme.

Por ejemplo, me voy a ver el mar. Usar siempre el coche de San Fernando (un poquito a pie y otro andando) tiene sus ventajas (no pago impuestos, ni taller, ni seguro, ni combustible) y sus inconvenientes (dependo de quien sí tiene coche o del transporte público) Como es bueno para la salud, andar y pensar en positivo, prefiero quedarme con las ventajas. El caso es que me acerco a ver el Cantábrico, especialista en despejarme y serenarme.
Por ejemplo, a Gijón, destino de línea regular. La costa cantábrica está llena de playas preciosas y menos concurridas que San Lorenzo… pero dadas las circunstancias, ésta me viene bien. Domingo, nublado y buena temperatura, mucha gente paseando por la orilla del mar; hago lo mismo, paseo hasta que vea un sitio en el que poder dejar mis bártulos.  A la altura de la escalera número ocho, veo a una mujer vestida de rojo, leyendo, sentada en una hamaca; no hay nadie alrededor y me gusta su cara, así que extiendo mi pareo más o menos cerca. La teoría dice que no se puede nadar y guardar la ropa…o sí.

Por ejemplo, me acerco a la mujer vestida de rojo y le pregunto si sería tan amable de echar un vistazo a mis cosas, “he venido sola y me apetece pasear” Me sonríe y dice que vaya tranquila, que acerque mi bolsa. Primer chapuzón del día, para no herir susceptibilidades… no voy a hacer comparaciones con el mediterráneo…pero vamos, ¡no hay color! Salgo del agua y observo lo larga que es la playa… un poquito a pie y otro andando, hasta el final. Vuelvo a la altura de la escalera número ocho, me siento, la encantadora señora deja de leer y empezamos a hablar del mar, de lo que nos gusta, de que no es necesario estar acompañada para disfrutar de él. Me explica que, cuando era joven, no salía del agua, a pesar de que no era frecuente en aquellos años, ella sabía nadar. Mira con nostalgia las olas y me cuenta que desde que lleva audífonos no puede bañarse como antes, pero sigue viniendo cada día. “El mar me hace recordar, y canto, o lloro, o sonrío…” y le pregunto su nombre: “Ramonita”, me presento y se le ilumina la cara, “¡te llamas como mi hija!”. Las dos nos callamos mirando al  mar. Pienso en la mía, estará volando hacia París…no, todavía no es la hora, estará embarcando en el avión… y desde allí otro avión hasta la pequeña isla al este de Madagascar… y recuerdo que se olvidó la cámara de fotos en nuestra casa  y dormíamos en casa de sus tíos y me pidió las llaves y se las di y recogió su cámara y no me devolvió las llaves y no me acordé de pedírselas y a las seis y cinco de la mañana me di cuenta y la llamé nerviosa, por su viaje y porque no tenía forma de entrar en casa porque mis padres no están, y ella también estaba nerviosa… por el viaje y porque se llevó las llaves… y cuando estoy nerviosa mis neuronas se atascan, se atascan, se atascan… Ramonita me dice que vuelva al agua, que no me preocupe… (¿Esta mujer sabe leer mi pensamiento?) Así  que le hago caso, y me zambullo entre las olas, como ella cuando era joven; yo también canto cuando estoy en el mar, sonrío, a veces se me saltan las lágrimas… pero nunca se lo había dicho a nadie, casi ni me había dado cuenta, hasta que Ramonita me hizo su confesión.  Estoy en el agua hasta que me duelen las yemas de los dedos, vuelvo al lado de Ramonita,  me pide que le enseñe lo que leo y me dice que también le gusta dormirse escuchando el mar, y las dos nos quedamos dormidas… hasta que ella se va y me deja su hamaca. “Si alguien te dice algo, dile que es la hamaca de Ramonita, la tengo alquilada todo el verano, verás qué bien se está en ella” Nos despedimos con dos besos, y nos decimos muchas cosas ciertas y agradables. El origen del nombre Ramona es germánico, significa consejo o tutela, protección. El origen de mi nombre es hebreo, significa compasión o Dios se ha compadecido.También llega mi hora de vuelta.
Por ejemplo, vuelvo cómodamente sentada en el bus, tranquila, con la melena rizada por la humedad del mar, pensando que, tal vez, la llave que estaba en casa de mi hermano sí es la que abre la puerta de mi casa. Pensando en mis cosas…cuando escuche su corazón empezará a latir el mío… aunque esa es otra historia.
 P.D. La llave abrió la puerta de mi casa.

septiembre 07, 2012

AVE FÉNIX

"Siempre estás demasiado llena, así los sentimientos se confunden, tienes que vaciarte" doce palabras pueden producir una explosión capaz de echar por tierra un muro firme y sólido, ¿acaso no se derribaron las murallas de Jericó con el sonido de las trompetas? ¿por qué iba a ser diferente en este caso? 

La grieta original, reciente,  ha ido abriéndose tras la explosión y, desde allí, el gota a gota ha terminado transformándose en un torrente salado que arrastra en su remolino todo lo que encuentra: ideas, recuerdos, ilusiones, esperanzas, nostalgias... todo lo que componía el ayer deja espacio y se desborda lo que permanecía agazapado: el miedo a todo, el miedo a la nada.

Sólo la mitología puede actuar de salvavidas en este naufragio, el hombre centauro se abraza a la mujer pez y los dos bucean en medio de las turbulencias, buscando el equilibrio en el que, por tercera vez, catorce años después, resurgirán entre cenizas saladas cual Ave Fénix. 

La única constante es el cambio, impermanencia, la calma es la variable dependiente a modificar, ¿cómo conseguirlo? la elección es personal y no termino de encontrar el camino adecuado, no encuentro mi sitio, no sé qué dirección tomar.

 Por hoy, no voy a preocuparme más.

septiembre 06, 2012

LOCAL HERO


 
 
El millonario del petróleo, Happer (Burt Lancaster), envía a Mac (Peter Riegert) a un pueblo remoto de Escocia para asegurar los derechos de propiedad de una refinería que quieren construir. Los habitantes del lugar, deseosos de obtener beneficios, le ponen las cosas bastante fáciles.

El protagonista es una especie de quijote moderno, que se resiste a despertar de su aburrida vida y descubrir las pequeñas cosas de la vida; lo que vale, lo que realmente cuenta, no es tener un máster en marketing o ser el rey del télex, sino la calidez humana, el saber leer el alma de la gente; ese será su descubrimiento en Escocia.
 
 
Hay dos personajes, al menos, que anteponen otras cosas al vil metal: Happer, el millonario y excéntrico dueño de la empresa cuya principal pasión es la astronomía  y Ben (Fulton Mackay) un viejo humilde, dueño de un trocito de playa, a quien también le gusta la contemplación del cielo. Un poco de romanticismo en el mundo de los negocios haría mucho bien a la humanidad, el mismo que destila el pueblecito escocés que se nos presenta, es precioso pensar que existen lugares así.

Todos quieren el dinero, a nadie le amarga un dulce, pero el que se quiere comprar un Rolls porque en un Masserati no se pueden meter cuatro corderos y una caja de caballas no piensa en el dinero; quiere seguir con su estilo de vida.
 
Una fotografía impresionante en tonos pastel (el cielo, el mar, estrellas fugaces, auroras boreales) una banda sonora que pone los pelos depunta con reminiscencias celtas y las manos inconfundibles del líder de DireStraits.

Aunque en algún momento de la película alguien califica a Mac como un "tipo genial", que es el título en español de la película (nada que ver con "Local hero"), te quedan las dudas sobre quién es, en realidad, el tipo genial (pueden serlo, con más motivos, lo mismo Happer que Ben).

Es una película de sentimientos: la amistad, el amor, la bondad, la belleza. Se siente la tranquilidad, la armonía, la calma… y como gota que colma el vaso, al menos para mí, hay una sirena...

septiembre 01, 2012

VADE RETRO

Hay quien, para olvidar, se da al alcohol. Yo me doy al zumo de granada, por aquello de la medicina alternativa y la homeopatía. Una forma de inoculación por vía oral.

 A veces, cuando más te empeñas en olvidar algo, o a alguien, con más fuerza reaparece. No sé si es la ley de atracción universal, o la ley de Murphy, lo que sí sé es que es…como decirlo de forma diplomática, ¡ah! ya sé, una putada, para que todo el mundo me entienda.

Durante muchos años creí tener un fantasma pululando por los sesenta metros cuadrados de mi casa, hablaba andaluz y, cada vez que era testigo de una ruptura lo veía perfectamente, apoyado en la pared, frente a mí, y lo escuchaba de forma clara: “no es que ellos lo hagan mal, es que yo lo hice mejor, no me vas a olvidar nunca”

 Tan real era su presencia y tan desesperada estaba, que solicité la intervención de algún cazafantasmas. Un hombre sabio tuvo a bien poner nombre al espíritu: “zascandil granadino” dícese de quien, cual perro del hortelano, ni come ni deja comer, bien sea por omisión o por tocar las narices. 

Probé varias técnicas:

-pensar en él hasta aburrirme…no daba con el aburrimiento, al contrario, ocupaba mis ratos muertos haciendo lo que mejor se me da: soñar despierta.

-escribirle cartas que jamás envié…todas terminaban igual: “te esperaré” y la angustia se apoderaba de mí ante mi sentencia de muerte sentimental, porque no va a venir jamás.

-el colmo de lo exótico, lo surrealista y lo que ya fue una piedra de toque para decirme: “deja de hacer el gilipollas”, fue acudir a un curso de constelaciones familiares…donde me explicaron que, seguramente, algún antepasado en mi familia tuvo un affaire con una morita y, mira tú por dónde, me toca a mí “desfacer “ el entuerto. Salí de allí horrorizada y prometiéndome que sí o sí el exorcismo para liberarme de la, cada vez más, molesta presencia lo iba a hacer yo misma.

 En primer lugar me tomé un largo tiempo de huelga sentimental, tan largo que durante cinco años y dos meses fue indefinida. Así conseguí que el perverso zascandil no volviera  a decirme eso de: “no es que ellos lo hagan mal, es que yo lo hice mejor, no me vas a olvidar nunca”

A continuación, conseguí localizar una dirección de correo electrónico (no explicaré cómo la localicé…digamos que los caminos del señor son inescrutables, pero internet no lo es tanto) donde, esta vez sí, envié una carta en la que explicaba punto por punto mi versión de los hechos y las conclusiones sobre mi futuro. Fue un gran avance en mi presente.

Actualmente, gracias al paso del tiempo, el zumo de granada y la lectura de un libro que me ha recomendado un amigo despertador, creo haber descubierto el modo de poner en práctica el exorcismo…

 ¡Vade retro granaíno zascandil!