agosto 27, 2012

MEMBRILLA SUM

En el mundo de los posibles imposibles, donde cada quien toma la forma y sabor que quiere, yo soy una membrilla. Fruto del árbol membrillero, de la familia de las rosáceas. Como él necesito de un clima templado o frío para crecer sin problemas, el exceso de calor…cortocircuita mis neuronas.

En latín se nos conoce como Cydonia Obloga, tomando este nombre de la ciudad de Cydon (Creta) en Grecia. Para los griegos somos el símbolo de la fertilidad y el amor. La mejor época para convertirnos en jalea, mermelada, confitura, jarabe medicinal… es el otoño y el invierno.  La composición a base de pectinas, mucílagos, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y un 84% de agua, nos confiere propiedades beneficiosas para prevenir problemas cardiovasculares y degenerativos, entre otros.

Quiero explicar las propiedades que no se ven a simple vista, ni siquiera con potentes microscopios. A pesar de la lucha que toda membrilla tiene consigo misma, respecto a las diferencias entre lo que se observa por fuera y lo que subyace más allá de la superficie, su olor es delicado, la medida óptima entre lo que estimula y embriaga.

Encontrar el fruto en su momento justo es tarea difícil y requiere de habilidades que no posee cualquiera; por eso, casi siempre, a quienes nos han cogido del árbol demasiado pronto…nos encierran en un armario para ambientar ajuares y ropas de diario.

Aún así, nuestra naturaleza nos permite seguir madurando, en silencio y a oscuras, esperando que algún día, antes de que se extinga nuestro aroma, algún ser inteligente abra la puerta del mueble en el que nos han enclaustrado, aprecie en su medida lo que podemos ofrecer y  tomándonos de la mano hacia la luz, observe nuestra transformación en carne de membrillo…delicioso manjar. Cuestión de Fe que suceda, en sus manos encomiendo mi espíritu.

agosto 25, 2012

SOBRE EL AMOR Y LA SOLEDAD


Si uno carece de amor, cualquier cosa que haga, aunque siga a todos los dioses de la tierra, realice todas las actividades sociales, trate de reformar las condiciones en que viven los pobres, ingrese en la política, escriba libros, poemas… es un ser humano muerto. Sin amor, sus problemas se incrementarán y multiplicarán interminablemente. Y con amor, haga uno lo que hiciere, no hay riesgo alguno, no hay conflicto. El amor es la esencia de la virtud.

Vivimos en relación, es un hecho cotidiano, un hecho de todos los días. El temor surge cuando no comprendemos por completo la relación. No sólo entre personas, también entre uno mismo y la naturaleza, uno mismo y las ideas. La vida es relación. ¿Cómo verse libre del temor? Ofrecer resistencia a un problema, dominarlo, combatirlo o erigir defensas contra él, sólo crea futuros conflictos. Si podemos comprender el temor, investigarlo plenamente, paso a paso, explorar todo su contenido, entonces el temor jamás regresará en ninguna forma. Sólo podemos liberarnos del temor cuando nos conocemos a nosotros mismos. El conocimiento propio es el principio de la sabiduría, la cual constituye la terminación del temor.

Si no hay orden en esa relación entre uno y otro, o entre uno y muchos, crearemos una cultura que finalmente producirá desorden, tal como está ocurriendo ahora.

El orden no se basa en un patrón, en un anteproyecto; surge de la comprensión acerca de lo que es el desorden. Cuanto más comprendemos el desorden en la relación, mayor es el orden. La relación arraigada en el pasado tiene que crear desorden. Cuando uno está en desorden es erróneo buscar el orden, porque la mente confusa, poco clara, al buscar el orden también estará confusa, indecisa. La raíz del desorden es la comparación con lo que uno “debería ser”. Siempre hay conflicto entre lo que es y lo que debería ser, esta constante evaluación genera conflicto. Otra causa de desorden es operar desde el pasado, al examinar cuál es la raíz, no analicen. Sólo miren. Si miran, sin analizar, tienen en ello un discernimiento inmediato. Si pueden observar con cuidado, con atención profunda que contiene una gran dosis de ternura, de afecto, entonces tienen un destello de discernimiento.

La palabra arte implica ponerlo todo en su lugar correcto, el verdadero arte no consiste en pintar cuadros, consiste en vivir armoniosamente. Cuando en uno mismo todo se ha puesto en su lugar correcto, uno es libre. Ponerlo todo en su lugar correcto forma parte de la inteligencia. La inteligencia implica leer entre líneas, entre las palabras, entre los silencios, escuchar. Sólo se puede vivir de manera inteligente y libre, cuando existe un conocimiento propio cada vez más amplio y profundo.

Para descubrir ese orden la mente, aunque haya sido insultada, ofendida, maltratada, tiene que permanecer inocente no registrando ni el insulto ni el halago.

Una mente en estado de inocencia implica una mente incapaz de ser lastimada. Debido a que es incapaz de ser lastimada, no lastimará a otro. ¿Puede la mente no registrar jamás y permanecer siendo inocente y clara? Llegaremos a la respuesta preguntándonos qué es el amor, ¿es producto del pensamiento, es placer, es algo que puede ser cultivado? Nuestra mente está persiguiendo el placer todo el tiempo, registra lo que produce placer y desea que se repita.

El pensamiento piensa en el sexo, piensa, rumia al respecto, quiere que eso se repita y a eso…se le llama amor. El amor no es placer, el placer es alimentado por el pensamiento, el pensamiento no es amor. El pensamiento no puede cultivar el amor, cultiva la persecución del placer, pero no puede crear amor.

El sexo tiene su propio lugar, pero cuando la mente le da el lugar predominante, se convierte en un problema. La mente da al sexo un lugar predominante porque no puede vivir sin algo de felicidad, y así es como el sexo llega a ser un problema. Cuando la mente comprende su propio proceso cesa el pensar, entonces hay creación, y esa creación es la que nos hace verdaderamente felices. Estar en ese estado de creación es bienaventuranza, porque es olvido de uno mismo.

¿Por qué el placer desempeña un rol tan inmenso en todas las actividades de nuestra vida? Las religiones lo han condenado, dicen que si uno quiere buscar a Dios, debe tomar un voto de celibato. ¿Por qué el sexo ha asumido una importancia tan fantástica? ¿Qué tiene que ver el amor con eso? ¿Nos preguntamos alguna vez por qué deberíamos tener lo que deseamos, cuando millones no tienen ni siquiera lo indispensable?

¿Qué significan todas estas cosas: amor, sexo, placer y castidad? Uno descubre esta cosa llamada amor, o da inadvertidamente con ella, sin invitarla, cuando las otras cosas ya no existen.

Es la mente la que destruye al amor y el amor no es una cosa que exista en la superficie. Nuestro problema es que nuestras vidas están vacías y no conocemos el amor; conocemos las sensaciones, conocemos la propaganda, conocemos las exigencias sexuales, pero no hay amor. ¿Cómo puede transformarse ese vacío, cómo ha de descubrir uno esa llama sin humo? Amar a alguien es estar en comunión con esa persona, no en un nivel particular sino completamente, pero nosotros no conocemos un amor así. Nuestra vida conduce a la exclusión, es un movimiento de autoencierro del pensar y del sentir, y sólo de vez en cuando tenemos comunión con otra persona.

¿Cómo ir más allá de esta soledad, de este vacío, de esta insuficiencia y pobreza interna? Debemos comprender el proceso de la mente; para conocer la naturaleza de esa cosa que llamamos soledad, uno tiene que estar en comunión con ella. Para comprender algo, primero lo observamos y estudiamos…amamos aquello que queremos comprender.

Uno no puede amar eso que llama soledad porque no tiene plena conciencia de ello, lo aborda con temor. Esa cosa que llamamos el vacío es un proceso de aislamiento, en las relaciones estamos buscando siempre exclusividad, ya sea consciente o inconscientemente. Queremos ser los dueños exclusivos… queremos nombrar a la persona o cosa como mía. Este proceso conduce a un sentido de aislamiento y como nada puede vivir en aislamiento, hay conflicto, y tratamos de escapar de ese conflicto. Si en nuestra vida vemos todo este proceso de escapar del conflicto y queremos ir más allá, debemos comprender la relación. Cuando me doy cuenta de que “yo” soy el dolor, de que el observador es en sí mismo el dolor, cuando la mente se da cuenta de que ella misma es el dolor, la creadora y la experimentadora del dolor, entonces el dolor llega a su fin. Únicamente cuando hay amor se ha resuelto el problema de la soledad.

Cuando la mente está de veras quieta, ni pide ni exige ni busca ni posee, cuando ya no siente celos ni temor ni ansiedad, cuando está realmente en silencio, es posible el amor. Sólo cuando su corazón se vacía de las cosas de la mente, hay amor. Entonces sabrá lo que es amar sin separación, sin distancia alguna, sin tiempo, sin temor; y eso no está reservado para una minoría. Cuando amamos no existe ni el tú, ni el yo. En ese estado sólo existe una llama sin humo.

El amor no es un recuerdo. El amor implica una gran libertad, pero no para hacer lo que les plazca. Implica no esperar nada a cambio, no esperar nada de la persona a la que ama, no depender en absoluto de esa persona. Con amor, haga uno lo que hiciere, no hay riesgo alguno, no hay conflicto.

Sólo cuando uno ha visto todo el movimiento del deseo, del apego, del placer, entonces, desde esa profundidad de percepción, brota esa extraña flor con su perfume extraordinario. Eso es amor.

(Jiddu Krishnamurti)

agosto 22, 2012

LEÓN EN LLAMAS


El día que nos fuímos de León, un incendio fulminó la tercera planta del ayuntamiento. A la vuelta, una nube de humo envolvía al sol y llovía ceniza... hectáreas irrecuperables del monte de Castrocontrigo han desaparecido entre el fuego.

No hay un día en el que no sepa de alguien que ha perdido su trabajo, mi hermano se ha ido a Inglaterra a buscarlo...

El fuego, a lo largo de la historia, ha simbolizado renovación y vida; las llamas descontroladas, provocadas por pirómanos, accidentes o gobiernos neoliberales representan destrucción y muerte. ¿Qué tiene que pasar para que despertemos?, ¿qué mesías tiene que decirnos: "levántate y anda"? ¿El humo nos ciega? ¿Tanto miedo nos han inoculado, que esperamos una absolución para cada uno de nosotros? pues no va a llegar.

No sé cuál es la solución, lo único que se me ocurre en este tiempo de incertidumbre es prepararme para lo que pueda suceder, de la única forma que sé... aprendiendo. Con frecuencia cometo un error que puede resultar fatal en el tú a tú, creo que lo que siento es compartido, pero por lo que escucho y observo, hay una gran indignación sociocomunitaria. Hace semanas que decidí no escuchar la radio, ni ver las noticias, todavía miro algún periódico...y las noticias son escalofriantes, a pesar de los incendios. Se están invirtiendo cantidades ingentes de dinero en pagar los intereses de una deuda que, digan lo que digan los señores políticos, ninguno de nosotros hemos avalado. Ojalá hubiera en este país alguien como Rafael Correa, que frenó a la panda de ladrones del FMI y otros Bancos Centrales, optando por invertir el dinero que les exigían en los ciudadanos y ciudadanas de Ecuador, creando riqueza humana y abriendo puertas a la justicia, la sanidad y la educación (también social).

En León, en Castilla y León, en España, en Europa y en gran parte de la tierra...sobran los pirómanos y falta el fuego que renueva la vida.

agosto 19, 2012

Una habitación con vistas


Hace diez años que llegamos por primera vez a Sitges, Nuri se había trasladado desde Barcelona y tuvo a bien invitarnos. Estuvimos cuatro días aquella primera vez, bastó un minuto para descubrir que, a pesar de preferir el cantábrico, la luz es diferente en el mediterráneo. En estos diez años hemos venido cinco veces, no se corresponde con un año sí, uno no, porque la vida no siempre es como una quiere y lo que una quiere no siempre está disponible. En aquellos primeros viajes tan seguidos…tan seguidos que asumíamos como nuestra residencia de verano este lugar, las vacaciones estivales eran zambullirse en la fuente de la eterna juventud; porque estar con Nuri (después, también,  con Kike y Alba) es volver a ser pequeña.
Los diez días que parecían ser tantos al llegar, han pasado en un suspiro… y tras las risas, las fotos, la playa, los mojitos, los bailes, las tertulias, las niñas -que ya no lo son- los mini viajes, nueve noches en una habitación con vistas entre el cielo estrellado y el mar, me llevo suficiente agua y sal como para resistir otoño, invierno y primavera. Esta vez, como precedente, dejo toda la arena aquí,  no quiero más castillos imaginarios, suelen derrumbarse llenándolo todo de polvo que me hace estornudar. Además de soñar con el próximo verano, y que Nuri encontrará a la primera la estación de tren, quiero VIVIR.

agosto 17, 2012

La morfología de las nubes


Vapor de agua, eso es lo que son, vapor de agua; capaces de nublarlo todo,  cambiar la luz,  tomar mil formas,  llevar cien nombres,  trasladarse a merced del viento,  producir borrascas, anular anticiclones. Suben o bajan, deshaciéndose en lluvia para volver a empezar.
El agua que ha quedado en mi piel, se evapora al sol… ¿dónde llegará? ¿Llevará disuelta en ella algo de la felicidad que ha arrastrado rodando entre mis pecas? Si así es, espero que viaje en una nube blanca y mullida, de esas que los niños confunden con algodón, las que parecen animales mitológicos o frutas exóticas, y van transformándose en el azul del cielo, cruzando la tierra hasta llegar a ti. Donde quiera que estés, quien quiera que seas.

agosto 13, 2012

HOMBRES CERILLA

Los seres humanos podemos tomar las apariencias más variopintas, desde mujer florero a hombre anuncio, hay un sinfín de características comunes entre objetos y personas. Llevo un tiempo reflexionando sobre mis batacazos sentimentales y empiezo a encontrar un hilo conductor, una pauta comportamental, un ensayo-error abocado al fracaso desde el minuto uno…o dos.

 Hasta ahora, por orgullo, culpaba de todos esos males a las otras partes contratantes, pero hace meses decidí dejar de echar balones fuera y, a pesar de los méritos que hicieron todos para consumar el error, la parte que me toca: “arte y ensayo” ha resultado muy deficitaria.

 En este estudio de caso, a pesar de que la muestra no es elevada, resulta más que suficiente para argumentar mi teoría: estadísticamente hablando, hay un altísimo porcentaje de hombres cerilla pululando en el planeta. En breve, describiré lo que entiendo por hombre cerilla, antes, para ser más rigurosa y asentar mis conocimientos prácticos en la materia, puedo demostrar que, con una población particular de género y sexo masculino, siendo observadora participante, los “cerilla” suponen un 62,5%

Supongo que, a estas alturas, todos sabemos lo que es una cerilla; no obstante, por si hay algún lector/a extraterrestre, he de decir que se trata de un utensilio que permite la producción de fuego, compuesto por cabeza y varilla. Desde el siglo XIX se han elaborado con distintos compuestos químicos, pasando del azufre al fósforo. Su función de ser se limita a encenderse tras rozamiento para prender algo. En estos tiempos modernos, el fósforo que se utiliza puede ser blanco o rojo, cada uno arde mejor en distintas superficies. La cabeza del fósforo puede estar sostenida en papel de cera, de ahí el nombre de cerilla, o bien ser más noble y tener un tronco de madera, más o menos largo, más o menos grueso…en cualquier caso, el encendido durará más tiempo que si hablamos de las cerillas primitivas.

Pues bien, la analogía entre la composición-función de los fósforos y el pensamiento-acción de los hombres de la muestra, tiene dos vertientes:

 a)      en cuanto a su estructura: los seres humanos también tenemos fósforo, no solo en los huesos, hace que funcione mejor el cerebro y se encuentran altos contenidos en algunos fluidos (en el semen, por ejemplo)
b)      en cuanto a su comportamiento: un alto porcentaje de la muestra (95%) pasa del pensamiento a la acción, sin sentir nada en el proceso, hecho que resulta altamente frustrante, al menos para la parte observadora de este estudio.

 Tanto las cerillas como los hombres fósforo, una vez realizado el encendido…desaparecen; las primeras en el cubo de la basura, los segundos se dan una ducha, recargan su cabeza (en el mejor de los casos) y vuelta a empezar (en el mejor de los casos con la misma…lo normal es que busquen otra superficie). Muy pocas veces se toman el tiempo de pensar qué habrá pasado con el fuego que han dejado encendido (pirómanos sentimentales) o aparecen de nuevo cuando la última brasa estaba a punto de convertirse en ceniza, o les importa un bledo el estropicio…”que una llama no nos impida ver el bosque” es su lema, y se quedan tan anchos acompañados por su gen egoísta.

 Aparentemente no se les distingue; porque cuando quieren “encender”, obviamente, son maravillosos, educados, zalameros y confiesan haber estado buscándote toda su vida… incluso en alguna anterior. Los más primitivos huelen a azufre…de esos es mejor alejarse.

Lógicamente, para que puedan actuar, tienen que encontrar material…digamos…inflamable. Porque las hay:

-muy listas, que se hacen de rogar hasta que los susodichos creen que parte de la misión de su vida consiste, precisamente, en alumbrarlas.
-estratégicas, que diseñan todo un plan: “tú me encenderás cuando yo te lo diga”
-gélidas…ni con cuatro toneladas de fósforo.
-el grupo “m”…de membrillas, como yo, que nos piramos las clases de “ligue” en el instituto, la estrategia nos resulta soporífera y a base de azúcar no vemos que ponerlo fácil lo complica todo.

¿Cómo conseguir que el que te interese deje de ser cerilla y tenga el fósforo relajado? Ni idea, será mi próxima investigación, pero tras tanto ensayo-error… creo haber aprendido tres cosas:

1.- Se está mucho mejor sola que mal acompañada.
2.- Tras algunos mixtos, y tras algunas materias inflamables del grupo “m”, hay  mucho, mucho más por descubrir y para eso se necesita tiempo.
3.- El secreto está en saber dosificarse. Así, tal vez, consiga un fuego cálido, duradero y acogedor…siempre tendré con quien encenderlo.