julio 06, 2012

Segundo Gutiérrez Gutiérrez

Segundo ya no está, se fue ayer. 

Mientras estuvo aquí tuve la suerte de conocerle. Coincidimos en una aventura académica, porque nos llamaba la atención eso de la EDUCACIÓN SOCIAL y porque, también, aspirábamos a encontrar un trabajo decente y de calidad. Ambos pensábamos que con esfuerzo, formación y paciencia es posible.

Intercambiábamos correos electrónicos a menudo y, a principios y finales de curso, entre libros y apuntes, con Belén y Andrea por testigos, nos augurábamos el mejor de los futuros.

Así fue, hasta que la crisis, en mi caso, y la enfermedad, en el suyo, hizo que los augurios se enturbiaran. 

Segundo, rebelde con causa y estudiante de medicina en los setenta, padeció en primera persona la prepotencia "sinsentido" que algunos médicos ostentan en sus consultas e intentó aprovechar esto para, incluso de baja y jubilado, seguir ejerciendo como Educador Social y evitar que pueda sucederle lo mismo a otra persona... aunque pintan bastos en sanidad.

No quería pensar en el más allá, más bien, pasar el tiempo que le quedara riéndose todo lo posible; la única liturgia que quiso procesar fue tomar vinos con Belén, su familia y sus amigos.

Previsor como era, dejó claro en su testamento vital su voluntad: irse sin dolor, y lo consiguió.

Descansa en paz, amigo, descansa arrullado por las olas del Cantábrico, en Ribadesella, el primer lugar donde viste el mar. Un abrazo.