abril 28, 2012

¿ESPAÑITANIC? no, gracias

Durante un mes, más o menos, han estado recordándonos que hace cien años se hundió el Titanic.

De dos mil doscientas veintisiete personas que viajaban en él, sólo se salvaron setecientas cinco. No había bastantes botes y, los que echaron al mar, no fueron bien utilizados.

Llevo varios días con una sensación de mareo continuo, resistente al paracetamol, ácico acetil salicílico e ibuprofenos varios. Aunque me han diagnosticado tensión, estrés, ansiedad...sé que no es cierto. Me mareo porque el barco se hunde y quienes lo tripulan no se enteran de que, esta vez, hay  muchos menos botes que en 1912 y bastantes más pasajeros. Sensible y empática que es una, entre otras cosas.

Como entonces, quienes van en primera clase miran hacia otro lado.  Alguno protesta por el ruido que hacemos los de tercera, intentamos  subir a cubierta y, tal vez, quizás, acceder a un salvavidas. 

Han pasado cien años haciendo elucubraciones sobre las posibles causas del hundimiento del Titanic: demasiada velocidad, remaches hechos con hierro de baja calidad, falta de prismáticos para los vigías...La de estudios que podrán hacer  futuras generaciones de economistas, historiadores y graduad@s en sociología, no para discernir cómo llegamos aquí (e$o lo $abemo$ bien) sino para comprender por qué nadie hizo nada para evitarlo.

En cuanto a los de mi clase, escuchad bien: que no cunda el pánico. Pretenden llevarnos a remar a las galeras y somos muchos más que ellos. Nos han obligado a consumir, a creer que si no tenemos no somos. En la cuenta de la vida el único balance positivo es  ser socialmente educado: con valores personales por haberes  y menos debes monetarios.  Porque al final, del final: todos polvo; así que, mejor,  ser polvo enamorado. 

I'm the queen of the world, y sin Di Caprio, hala. Qué cosas... se me acaba de quitar el mareo.

abril 23, 2012

AS TIME GOES BY


Hace tres meses y veintitrés días que tengo tiempo, mucho tiempo, todo el tiempo. 

Desde entonces… suelo perderlo. A veces, para recuperarlo, voy a ver a alguna amiga, encuentro minutos en libros antiguos y, sobre todo, paso horas deambulando por los sesenta metros cuadrados de mi casa.

Tantos años buscando respuestas en el exterior, sin éxito, me han decidido cambiar de táctica. Busco respuestas en mi casa, con el mismo resultado. Bien, no encuentro respuestas, pero me hago un montón de preguntas: ¿quién soy?, ¿cómo he llegado hasta aquí?,  ¿dónde quiero ir?, ¿qué números saldrán en el euromillón?..

Tener tanto tiempo me ha permitido, por primera vez en veintidós años, volver a ser solo estudiante, ¡ah!, estudiante universitaria, que suena muy bien, sobre todo cuando ya has cumplido los cuarenta.

Estudio un master en orientación profesional. Me matriculé cuando todavía era trabajadora en activo, con la utópica idea de que, con estos nuevos conocimientos, iba a mantener mi puesto de trabajo y posibilidades de mejorar la vida de los demás. Ambas pretensiones se dieron de bruces con la crisis económica.

Cuando pierdo el tiempo, los segundos se acumulan en el desánimo de frases  que se cuelan entre las ondas hertzianas. Así que, pongo la radio off y buceo en los océanos de la lengua de Shakespeare, lo que me hace pensar que quiero ir a alguna isla en la que se hable inglés. En el paisaje verde-gris, sigo haciéndome preguntas, esta vez, ya que es primavera, deshojando margaritas: ¿me voy?, ¿no me voy?, ¿me voy?, ¿no me voy? Silencio por respuesta, al menos hasta que me explique mejor en inglés.

abril 18, 2012

AUSTERIDAD

Según la RAE, deriva del latín: austeritas, -atis.
1. Cualidad de austero (del latín austérus y éste del griego)
  -Severo, rigurosamente ajustado a las normas de la moral.
-Sobrio, sencillo, sin ninguna clase de alardes.
-Agrio, astringente y áspero al gusto.
-Retirado, mortificado y penitente.
2. Mortificación de los sentidos y pasiones.

Es la palabra favorita de los políticos que gobiernan en Europa, no digamos de los señores y señoras del pp.

No me gusta esta palabra, ni los que gobiernan Europa, ni los señores y señoras del pp. Suena a rancio, a frío, a miseria.

Con lo que disfrutaba jugando al monopoly de pequeña... y resulta que han convertido la vida real en ese juego, la banca siempre gana y la gran mayoría andamos hipotecados, no por vivir por encima de nuestras posibilidades, sino por tener absurdos caprichos constitucionales: una casa donde vivir, comer todos los días, dar una buena educación a nuestros hijos y llegar a fin de mes...

Media España está encogida por la prima de riesgo, sigo sin saber exactamente lo que es... lástima no poder presentarle al otro primo... el de zumosol, para que la asuste y se largue a la conchinchina; porque, como sigamos así, en este país se quedará ella, con el gobierno, y millones de esclavos, antes trabajadores, que no se han podido ir.

Olvídense del trabajo decente, digno o de calidad, áusteridad con sueldos de 500 €, con suerte, en medias jornadas y promesas de un mundo mejor... después de éste, al que llegaremos antes tras los recortes en sanidad y las indirectas del FMI diciendo que  mucha gente, durante mucho tiempo, cobra la pensión.

Si con 1000 € costaba llegar al día treinta, tendrán que buscar otra palabra cuando ni siquiera seamos mileuristas... y no es la que titula este post.

No merecemos ese futuro, ni estos gobiernos.

abril 09, 2012

¿Cómo se libra uno del resentimiento?


1.- Date permiso para sentirlo, pero decide librarte de él. El pasado no se puede cambiar, ya lo sabes, así que pasa página. Aferrarte a la ira es como coger una brasa ardiendo para arrojársela a alguien, quien se quema eres tú.
2.- Deja de rumiar sobre lo que pasó, eso solo va a servir para aumentar tu malestar. Distráete con otra cosa, entrégate a una tarea que te guste.
3.- Trata de  ver las cosas desde diferentes perspectivas, así tendrás una visión más amplia del suceso.
4.- Mejora tus circunstancias actuales, no puedes cambiar lo que pasó, eso está claro. Deja de pensar en el mal que te hicieron y céntrate en lo que puedes hacer tú, ahora, para mejorar tu vida.
5.- Practica el perdón, recuerda, no lo haces por el otro, lo haces por ti; no se trata de excusar  justificar, se trata de contemplar el daño desde otra distancia. Recuerda, para ayudarte, que antes a ti, probablemente, alguien te ha perdonado también.