agosto 26, 2011

HABITACIÓN CON VISTAS

Una amiga me ha enviado un mail. Hay muchas imágenes de peldaños en escaleras infinitas. Explica, mi amiga, los distintos niveles que vamos alcanzando y cómo, al ascender escalones quedan atrás personas, lugares, trabajos, sentimientos... Porque, según ella, de eso se trata la vida, de subir escaleras para ser mejores.




El caso es que, en lo que a mí respecta, a veces tengo la sensación de que mi escalera está al revés, se encaracola hacia abajo y cuando queda a ras del suelo y me siento, veo un nuevo peldaño desde el que puedo abrir una ventana. Así he conseguido acceder a paisajes desconocidos, soleados, otoñales, estrellados. A veces creo que tenía las cosas más claras hace veinte años, otras que, tal vez dentro de taitantos mi maremoto personal haya amainado. Por el momento disfruto de las vistas.