octubre 21, 2010

EN CAÍDA LIBRE


Cada día juego un pulso con el tiempo que requiere sentarse y escribir, hoy gané. Esta mañana he escuchado una historia, el título podría ser: "Los peligros de la geometría amorosa" o, también, "Un triángulo en paracaídas"


En alguna región de este país, dos mujeres decidieron pasar su tiempo libre liberando estrés, no tenían suficiente con las carreras normales del día a día, su cuerpo pedía adrenalina a raudales, peligro con riesgo controlado.
Decidieron aprender a tirarse en paracaídas y el instructor de dicha técnica tuvo a bien darles clases particulares, de una en una, utilizando otro tipo de saltos. Una de las dos aprendizas supo que no era la única en contar con el tiempo extra del instructor y, mostrando una comprensión cercana a la estupidez, consintió en que el experto tirador compartiera su campo de batalla con la otra mientras, ella, dormía en el sofá. Debió de ser una noche muy larga, un sofá muy incómodo, un ir y venir de neuronas; en la oscuridad se pueden tejer planes o cortar los hilos que sujetan la seda del paracaídas a la mochila que lo guarda; eso sí, los hilos del paracaídas de su, antes, compañera en descarga de adrenalina y, ahora, hipotenusa rival en contener las poluciones nocturnas del cateto.

Supongo que, cuando su mente se iluminó con la brillante idea, se levantó del sofá y abandonó, de momento, el polígono amoroso.

Los tres subieron al avión, seguro que ella sonrió mientras el solícito instructor ayudaba a la hipotenusa a colocarse la mochila con el paracaídas. Su sonrisa se hizo más y más grande cuando la vio saltar; llevaba preparada una mini cámara y se tiró tras ella. A cuatro mil metros sobre el suelo una mujer gritó, la adrenalina salía en forma de alaridos; su paracaídas no se abría por mucho que tirara de la anilla. Pánico y terror.
La que rompió el polígono, ha sido acusada de homicidio y pasará, supongo, una temporada saltando entre rejas (o no, cualquier día me matricularé en derecho para entender las injusticias de la Justicia). No sé si el cateto instructor seguirá con ganas de dar clases particulares, de lo que no me cabe duda es de la angustia que pudo sentir aquella mujer mientras veía como la tierra la engullía.
Moraleja: Una muerta + una en la cárcel + un cateto suelto = X
No sé despejar la incógnita, las matemáticas y yo tenemos un problema de compatibilidad. Si alguien sabe... que lo resuelva, tal vez evitemos caídas tan dramáticas.

octubre 11, 2010

AÑOS CON LOS CUENTOS QUE ACOMPAÑAN



Años hace Que los cuentos te acompañen están en la blogosfera. Cuento lo que me gusta, lo que se me ocurre, lo que veo, lo que pienso... lo que me da la santa gana.
Años en los Que los cuentos te acompañen han visto cómo he cambiado de profesión, de empleo, de década, de ánimo, de intereses, de aficiones, de lo que sea, seguro que es para mejor.
Años en los Que los cuentos te acompañen se ríen de la crisis (que levanten el dedo las madres solas que tienen que hacer equilibrio para llegar a fin de mes) Llevo así doce años, soy una experta en pagar hipoteca-seguros-gastosdelacasa-comida-otrosgastos... con, no siempre, mil euros. Eso sí, estoy segura de que, en menos de esos mismos años, mis haberes superarán con mucho a mis deberes.
Millones de gracias a todos y todas los que pasáis por aquí, con o sin comentarios, y a quienes me han obsequiado con su cariño. Os dejo una gran sonrisa y, para cada uno de vosotros/as, el mismo deseo de estos años: Que los cuentos te acompañen.