mayo 18, 2009

ME DEJAS

Mario Benedetti ya es eterno.

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

mayo 07, 2009

CONTAR HASTA DIEZ



No perder la calma se está convirtiendo en una de mis aficiones favoritas. Hay tantas ocasiones a lo largo del día en que puedo ponerla en práctica que, poco a poco, me convertiré en una experta (oye, la de ocasiones desperdiciadas en mis anteriores treinta y nueve años)
Y es que poner buena cara a cualquier adversidad es más fácil de lo que pensaba, lo que sucede es que hasta ahora me dejaba llevar por mis arrebatos emocionales, fíjate...y tan tranquila que parezco según se me ve.
Pues sí, dejaba que mi sistema nervioso autónomo (el que se ocupa de nuestra parte más instintiva e irracional) tomara posesión de mis emociones...y toda mi calma se trasbolicaba convirtiéndome en un manojo de nervios. Ahora que sé lo que me pasa, me sigue pasando, pero ya no es igual, porque en lugar de decirme a mí misma que haga el favor de estar tranquila, con el resultado contrario (¿por qué no me haré caso?) practico otro truco psicológico: la parada de pensamiento, que dicho así no es lo que parece, porque en realidad hay que decirle al sistema nervioso autónomo que se vaya a ocupar de algo más urgente e importante que sí pone en riesgo mi vida, en un lenguaje diferente al racional (por ejemplo apretar el puño hasta que no lo siento) parece una tontería, ¿a que sí?, pues funciona. Acto seguido cuento hasta diez, o sumo los números de las matrículas que veo por la calle.
Cuando ya no siento el corazón en los oídos me imagino un lugar como el de la foto: verde, húmedo, tranquilo... y sonrío: cada día lo hago mejor ;-D
Ah! Felicidades Cris, que cumplas muchos más.

mayo 05, 2009

HOY PUEDE SER UN BUEN DIA...

“Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así: aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de tí.
Dale el día libre a la experiencia para comenzar y recíbelo como si fuera fiesta de guardar.
No consientas que se esfume, asómate y consume la vida a granel... Hoy puede ser un gran día, duro con él.
Hoy puede ser un gran día, imposible de recuperar, un ejemplar único, no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea lo han puesto para ti:no lo mires desde la ventana, y siéntate al festín. Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien: Hoy puede ser un gran día, y mañana también. ” (J.M. Serrat)

mayo 04, 2009

MAYO

Si realmente la vida te enseña algo útil, si de algo te vale la experiencia, es para saber que no existe el retorno.

En términos científicos es algo obvio: al tiempo que ha pasado no se puede retornar, al menos en las dimensiones cartesianas en que nosotros nos movemos. En términos del alma, tan sólo es un deseo, e igualmente imposible.

¿Cuántas veces hemos hecho intentos, vanos por otra parte, de retroceder, de intentar volver a colocarnos en algún punto del pasado que deseamos vivamente? El intento es inútil.

Aquel lugar, aquel momento, son irrepetibles. La magia que recordamos (idealizada por el paso del tiempo), ya no existe. Tal vez existan otras magias, pero no aquélla.

El pasado debe estar ahí para el recuerdo y para no cometer los errores de otrora. Querer retornar, además de absurdo e imposible, conduce a la negación de tu actualidad, de que el presente tiene un sentido que hay que elaborar. Y si no lo tiene, el retorno imposible hará más imposible buscarlo, conduciéndonos a una pérdida de la sensibilidad actual, haciendo actuales, más que nunca, aquellas palabras de Tagore que nos dicen: "si lloras porque no ves el sol, tus lágrimas te impedirán ver las estrellas". Sin embargo, nos empeñamos muchas veces, en brazos de la nostalgia, en retornar al pasado. No es malo volver a aquel lugar, recordar aquella melodía, siempre que sepamos que lo que sentimos antes ya nunca volverá a ser lo mismo.

Vivir en el pasado es triste, aunque el pasado sea maravilloso, porque además de ser incapaces de aceptar la realidad tampoco estamos preparados para construirla.

Aquello...ya no existe. Recuperemos nuestro tiempo actual, disfrutar de cada día, de cada segundo, de cada persona que está a nuestro lado... merece la alegría.