marzo 12, 2009

ANA MARIA MATUTE


Por Rosa Montero

No se llamen a engaño: esta mujer pulcra y elegante, de melena blanquísima, que parece flotar a dos palmos del suelo, por encima de los barrizales y los problemas; esta señora tímida, proclive al asentimiento y a la sonrisa, que suele hacerse la niña y la inocente, es una persona complicada y profunda que conoce el dolor y atravesó el infierno. La vida de Ana María Matute nunca ha sido fácil, ni en la niñez, carente de cariño, ni en la plenitud de la edad, cuando era una mujer bellísima y triunfante cuyo nombre llegó a barajarse para el Premio Nobel.

Graves problemas personales, pérdidas y depresiones la silenciaron durante veinte años. “El sufrimiento enseña”, me dijo hace algún tiempo, “pero sólo si sobrevives; porque lo malo es que el sufrimiento suele matar”. Ella supo sobrevivir, y ha renacido ahora de las cenizas; es académica de la Lengua (la única mujer de esa vetusta institución), y escritora de éxito, y hada buena. La inocencia que hoy exhibe, en fin, es un logro de la voluntad, una reconquista.

Le digo que es una especie de hada, y ella dice que no, que es una bruja, que no hay más que ver el aspecto que tiene. Una bruja buena en todo caso, respondo no muy convencida, y ella cierra el debate reclamando para sí el título de hechicera. De acuerdo, no se diga más: hechicera Matute. Tiene algo de maga, desde luego: es una hechicera de la palabra.
-Olvidado rey Gudú es el libro que siempre he querido escribir, sólo que no me atrevía, porque pensaba que...Es que es una obra muy inusual. Transcurre en la Edad Media, en un bosque inmenso donde todo es posible, todo puede ocurrir...
-Como en la infancia.
-La Edad Media es la infancia de la humanidad, precisamente, y ahí pueden ocurrir desde las mayores atrocidades hasta los hechos más maravillosos. Y también ocurría que en aquella época las gentes convivían cotidianamente con seres no humanos. El demonio se aparecía a cada paso, y las hadas se aparecían a los caballeros en las fuentes todos los días, el caballero al que todavía no se le había aparecido un hada en una fuente era ya un caballero dudoso, ¿no? La Edad Media está empapada de miedo, de terror; pero también de espiritualidad, de esperanza y de fe, porque creían en el rey, en la patria, en el demonio, en todo. No sé, para mí este libro es un compendio de todo lo que me ha hecho ser lo que soy.
-¿Usted también mantiene algún tipo de fe? ¿En qué cree?
-(Pausa) Yo creo en el ser humano, en el individuo. Sigo creyendo firmemente en él, aunque conozco canallas a porrillo. Bueno, y también tengo cierta idea de Dios. Fui educada en la religión católica y luego, tras la crisis de la adolescencia, dejé de creer y me hice atea, pero después poco a poco he ido recuperando la fe en Dios, sólo que no en ese Dios que me vendieron, sino en otra cosa. En algo, en alguien, un ser, no sé. Es muy consolador creer en algo de eso cuando una se hace vieja.
-¿Algo así como la armonía?
-Eso es, la armonía. Estoy segura, existe una armonía. Y creo que la vida no se acaba tras la muerte. Es otra clase de vida, sí, pero existe. Y el que cree en eso, no muere nunca. El que no cree, sí.
-Me parece que es usted un personaje fronterizo: siempre está sola y en tierra de nadie. Escribió cuando las mujeres no escribían, se divorció cuando nadie se divorciaba... Se diría que habita usted en un lugar que es el no lugar.
-Claro, en el Paraíso inhabitado. Yo no soy de ninguna parte y soy de todas. Ahora bien, te diré que el sufrimiento enseña si eres capaz de superarlo, pero lo que ocurre es que superarlo es difícil porque el sufrimiento mata. Hay dos cosas que matan: el tiempo y el sufrimiento. La gente suele decir "el tiempo lo cura todo". Mentira: el tiempo todo lo quema. El tiempo humilla, veja. Y el sufrimiento, igual. Del sufrimiento se saca vejez, y el que puede, aprende. Pero sobre todo se saca vejez. En fin, de todas formas mi vida ha sido muy intensa. Lo he pasado muy mal y muy bien. Te puedo decir que jamás me he aburrido. Pero es que a mí me gusta jugar, jugar como los niños. Yo siempre digo que mi vida es como un rompecabezas que alguien hubiera desbaratado. Y sin embargo, si tuviera paciencia conseguiría unir todas las piececitas. Hay ocasiones en las que el rompecabezas está más desbaratado que nunca y entonces sufro mucho por el desorden de las piezas.
-¿Y qué pasa con el miedo? Decía usted antes que su infancia estuvo llena de miedo. ¿Y ahora?
-Mi miedo siempre ha sido muy particular. Ni de niña temía lo que las otras niñas, la oscuridad y todo eso. No. Mi miedo es...
-El miedo de la isla.
-Sí. Es esa soledad tremenda. Me gusta la soledad, pero...Me refiero a eso de ser rara, a decirte: pero qué me pasa a mí. Sobre todo antes, cuando era joven. Antes esto me angustiaba mucho. Ahora ya menos. Pero a veces me sigue angustiando. La incomprensión del entorno, eso es lo que me asusta. Cuando alguien me hace una jugada sucia y tú no comprendes nada, por ejemplo. Me horroriza pensar que no entiendo a la humanidad. Como cuando te dicen: qué rara eres. Para mí los raros son ellos.
Ana María Matute ha legado hoy a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes "Olvidado Rey Gudú", el libro que siempre quiso escribir (ya que en él se siente representada con sus ángeles y sus demonios) y con el que le gustaría que la recordaran dentro de veinte años, cuando se abra el cajetín de seguridad cerrado hoy hasta entonces por decisión de la escritora. "Es un trozo de mí misma", ha dicho. "Es un libro mágico, como la vida misma"

marzo 09, 2009

LUANCO EN MARZO



"Es en los intercambios de los regalos de la tierra donde encontrareis abundancia y satisfacción..."

marzo 08, 2009

VICKY CRISTINA BARCELONA



Sinceramente he de decir que me ha gustado; cuenta una realidad, cuya frecuencia depende del entorno al que se aplique pero es perfectamente creíble, protagonizada por personas peculiares que tienen las mismas necesidades que el común de los mortales: amar y ser amados.
La luz en ocres que envuelve cada escena, los paisajes de la ciudad protagonista y el encanto de Oviedo. Me han gustado todos los actores, aunque la oscarizada señorita Cruz me parece un tanto excesiva, más que española parece italiana.
En cuanto al final... la sensatez puede con la locura, el amor es un estado transitorio.

marzo 05, 2009

ENTRE SUEÑOS. Pintura para leer


Hubo un tiempo en que los dibujos sobre el cuerpo, sobre las cosas, protegían del mal. Los retratos mantenían las almas en un estado suspendido. Las esculturas podían volver a la vida para cuidar de sus emperadores o faraones. Un ídolo-escultura-pintura defendía a la pequeña tribu en una guerra. La sequía no era un mal insalvable si tu protector-escultura-pintura tenía poder, ¿poder?, ¿creencias antiguas?, ¿saber?, ¿conocer?, ¿otros tiempos?
Al final y al principio de la Humanidad siempre está la necesidad, necesitamos saber, creer y avanzar. Algunos recuerdan y otros no y gracias a aquellos que recuerdan nosotros creemos, sabemos y avanzamos. Y elegimos, escogemos o eligen y escogen. Y con ello, a veces nos equivocamos, o nos equivocan.
Un pintor no pinta para tapar, sino para que lo que esté debajo no importe nunca. Porque la necesidad de Hacer es tan grande que lo único importante es en lo que trabajas. Tratar siempre de que cada objeto sea único y especial, como una Búsqueda última, siempre dentro de la frontera del saber que cada uno tiene. Parece que algún gen nos obliga a buscar, explorar, en una carrera sin fin, por el triunfo, por el premio.
Reconócelo, nunca encontrarás el final del laberinto, de tu laberinto.