octubre 26, 2007

CON EL TIEMPO



Con el tiempo las manos y las cosas acaban habituándose unas a otras, a partir de ese día ni las cosas aturrullan ni las manos se dejan aturrullar.

octubre 24, 2007

GENTI, LA MADRE DE MI AMIGA


Hay días en los que el costado derecho se resiente y molesta. Desde dentro algo se encoge, como un pellizco, como un mordisco. Momentos de lluvia interna... se reserva el derecho de admisión.

El primer pensamiento de esta mañana... recién salida del sueño, después de comprobar la hora que marca el recuerdo que llevo en mi muñeca izquierda, apagué la luz para disfrutar de los cinco minutos que me separaban de la rutina y se iluminó el universo estelar que llena el techo de mi habitación... todo es cuestión de tiempo.

Seguí con la frase en la cabeza mientras abría la ventana. Preparaba el desayuno cuando el sonido del móvil hizo que abandonara la cocina para volver al dormitorio. Las malas noticias madrugan mucho, ésta lo era.

Medio en broma, medio en serio, siempre digo que, afortunadamente, madre no hay más que una. Soy madre, también hija, lo cual me permite el uso del adverbio. A veces somos unas pesadas, casi siempre una fábrica de ternura, de cariño, de comprensión, de apoyo. El amor maternal, aunque existan excepciones, es desinteresado e incondicional. Me gusta la relación que tengo con mi hija, hay confianza y complicidad.

Marisa, mi AMIGA, también es madre e hija. Esta noche ha quedado huérfana. Genti, su MADRE, buena, guapa, encantadora, simpática, divertida y generosa...se ha ido, cuando mejor estaba, de repente. La vida es cuestión de tiempo, no es justa, ahora estamos aquí, dentro de un rato... quién sabe.

Acabo de llegar del hospital, hay días en los que el costado derecho me duele. Cuando siento pena.

Un abrazo Marisa.

octubre 22, 2007

CANTA FUERTE HERMANO...


Hace treinta y un años, a las 2.45 de la madrugada, me desperté con las voces de mi prima Luz: ¡ha sido niño!, ¡ha sido niño!

Unas horas antes me había acostado en la habitación de la casa en la que vivía con mis padres hacía algo más de siete años. Desde que me dormí hasta que me desperté pasaron muchas cosas… mi madre se puso de parto y mi padre me llevó en volandas a la casa de mis tíos, escaleras arriba, yo no me enteré de nada hasta que escuché el alboroto familiar por el recién llegado. La verdad es que, aunque me hacía mucha ilusión su llegada a pesar de no ser niña, no entendí por qué tanto lío y seguí durmiendo.

Al día siguiente mi padre me llevó al hospital. Cuando entré en la habitación vi una cuna al lado de mi madre, allí dormía un bebé regordete. Me fastidió mucho que no me dejaran cogerlo, pero sí pude acariciar los mofletes y fijarme en sus manitas, creo que desde entonces siempre me han gustado los dedos de los bebés, mi hermano los tenía muy largos. En un principio habían pensado en llamarle Samuel, creo que gracias a mi insistencia cambiaron de opinión… David le queda mucho mejor.

Los primeros años, entre nosotros, estuvieron llenos de amor reñido. Mi hermano llegó con ganas de investigar y curiosear. Rompía sus juguetes y los míos. Pintaba sus cuentos y los míos. Uno de mis juegos favoritos era disfrazarle, él me dejaba hacer, a pesar de ponerle vestidos de flamenca o el tocado de novia que utilizó mi madre el día de su boda. Otro juego era el de los colegios, yo era la profesora y mi hermano se sentaba entre todos mis muñecos, a escuchar la lección. He de decir que era mi alumno más movido, no duraba en el mismo sitio ni cinco minutos.

Él odiaba que le pellizcara los mofletes, a mí me encantaba hacerlo, y asustarle con vampiros…lo único que le daba miedo. Más de una vez fue un chivato desconsiderado, iba contando chismes a mis padres. Pasando esa fase, allá por sus once años, firmamos un armisticio fraternal.

Mi hermano ha estado conmigo en las, menos, maduras y en las, más, duras; a mis padres les debo la vida, es cierto, pero les estoy mucho más agradecida por "haber nacido" a David.

No puedo imaginar mi vida sin él y quienes ahora son su propia familia: Verónica, Carolina y Gabriela.
David cada día es más grande, cierto animal marino le quiere mucho y más.

Enano…¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!

octubre 18, 2007

LA CONMOVEDORA HISTORIA DEL PRINCIPE JAUFRÉ Y LA CONDESA DE TRÍPOLI



Como hoy es Jueves, toca Corte de Amor.
Lo que aquí se enaltece es el Fino Amor, la pasión sublime, un movimiento del alma, el ideal. Un ideal poderoso. ¿Sabes ese temblor de corazón que alguna vez se experimenta en los atardeceres especialmente hermosos, cuando el mundo está en calma y tu estómago lleno, pero notas como un hambre insaciable dentro de ti? ¿Una necesidad de algo más grande y más hermoso? ¿Cuando el alma se te sale por la boca y ansía buscar la perfección?
El Fino Amor consiste en cambiar ese anhelo por la emoción espiritual de la pasión entre una mujer y un hombre. Es ensanchar un poco el espacio reservado para la pequeña vida humana...Porque no estamos hablando sólo de amor. Es una idea que lo penetra todo. En realidad, la pasión amorosa embarga el alma con el impulso o el afán de ser mejores.
Los partidarios del Fino Amor son también partidarios de la música, de las artes, de la literatura, de la escritura. Del refinamiento social y la preponderancia de las damas. Prefieren la negociación a la espada, los hombres libres a los siervos, la tolerancia a la hoguera.
Hoy, en la Corte de Amor, tenemos que pensar en la historia de Jaufré Rudel, príncipe de Baya.
Jaufré contempló un medallón de la condesa de Trípoli y se enamoró de ella, aunque jamás la había visto en persona. Para poder conocerla, se hizo cruzado y embarcó hacia Tierra Santa. Pero enfermó en el viaje poco antes de llegar al puerto de Trípoli. Los hombres de Jaufré le dejaron agonizante en la orilla y fueron en busca de la condesa, que era mujer casada y no tenía la menor idea de la pasión que había despertado en el caballero. Informada del asunto, la dama corrió al lecho del enfermo y llegó justo a tiempo, pues el Príncipe pudo expirar en sus brazos. Entonces la Condesa enterró a su amado en la Orden del Temple, y después abandonó su hogar y se encerró para siempre jamás en un convento.
Habrá que presentar todos los aspectos del caso...
Alguno pensará que:
Jaufré fue, como poco, hombre de escaso juicio y menor prudencia. Se enamoró de la condesa con la sola visión de una miniatura, esto es, se prendó de su físico, sin saber de los dones de la dama, de sus virtudes, de su talento o su inteligencia. No veo en ello amor espiritual, sino todo lo contrario: un empecinamiento en lo carnal bastante estúpido, puesto que ni siquiera conocía al modelo.
Alguien contestará:
Sin duda no fue la carnalidad lo que le atrajo, sino ese algo único, excelente y etéreo que debió de atrapar en su retrato el artista. Uno no cruza el mundo y se pone en peligro de muerte sólo por un cuerpo que ni siquiera conoce. Sin duda hubo un deslumbramiento de amor verdadero, un reconocimiento de las virtudes de la dama, bien reflejadas por el maestro pintor.
Alguno rebate:
Entonces, ¿por qué no se enamoró del pintor, puesto que la belleza que lo cautivó procedía indudablemente de su pincel? Jaufré fue un imprudente y un inocente, todos sabemos lo mucho que suelen engañar los medallones. Fiado tan sólo de eso, de un poco de pigmento sobre marfil, emprendió un viaje alocado en busca de una muejr de la que lo ignoraba todo. Bien pudo haberse enamorado igualmente de uno de los frescos de su palacio.
Siempre habrá quien crea que....
Es evidente que Jaufré era capaz de amar de manera espléndida. Tal vez llevó ese tesoro de amor en su corazón durante toda su vida, a la búsqueda de la dama adecuada que lo mereciera. La visión del medallón desencadenó el milagro, e importa poco que el retrato fuera fiel o no lo fuera, porque en cualqueir caso el sentimiento de Jaufré era real. Pues ¿qué es el amor, sino la idea misma del amor? Y tanto más puro cuanto más despojado de las mezquindades terrenales. El puro amor del Príncipe le hizo cambiar de vida, abandonarlo todo y lanzarse a un viaje incierto a tierra de infieles. Ni siquiera podía estar seguro de si la Condesa respondería a su presentimiento, y esto, desde mi punto de vista, agranda más su gesto, que es la entrega absoluta al ideal amoroso, contra toda razón, toda comodidad, toda seguridad y conveniencia. Podría haberle salido mal; la Condesa podría haber sido una dama insustancial e incapaz de sentimientos profundos, pero, aún así, eso no habría rebajado la nobleza del comportamiento de Jaufré.
¿Y qué hay de la Condesa? Destruyó su hogar al meterse al convento, abandonó a su marido y a sus hijos por un hombre al que apenas había visto.
Ciertamente era una mujer templada y capaz de los sentimientos más profundos...Se enamoró de la idea del amor que Jaufré depositó en sus brazos mientras moría. Después de un regalo de tal magnitud, después de una experiencia tan intensa y tan pura, la Condesa no pudo regresar al empobrecimiento y la rutina de su pequeña vida cotidiana. Eso da una idea de su fortaleza espiritual.
En verdad es un relato muy bello. Una historia equilibrada. Él ama en la distancia y la ausencia hasta matarse, y después de su muerte ella recoge ese amor y renuncia a su vida para conservarlo.
La conmovedora historia del príncipe Jaufré y la condesa de Trípoli es un elevado ejemplo del Fino Amor.
Tomado de: "Historia del rey transparente" Rosa Montero

octubre 15, 2007

EL CARBÓN DE HAEDA


Poca gente sabe que Ciñera atesora un paisaje espectacular, en el que destaca un rincón especial: el Faedo.

En él las hayas parece que se hayan confabulado con brujas y hadas para conseguir sorprender al visitante, una sinfonía de contrastes, colores y formas curiosas provocan la admiración y el reconocimiento de todo aquel que se acerca.
En esta magia destaca nuestra haya, grande y de singular forma. Con casi cinco siglos de vida y todos sus achaques, verla es todo un espectáculo.

FAGUS, el árbol que acoge a los niños, un haya de leyenda, testigo de cómo una bruja dejó de serlo… un cuento de Josefina Díaz del Cuadro:

Una vez me contó un abuelo que hace muchos, muchos años, antes que hubiera casas en el valle, cuando aún los hombres vivían al aire libre y los inviernos eran crudos y largos, vivía en el Faedo una bruja llamada Haeda.

Tenía poderes sobrenaturales, dicen que se los otorgó el demonio, que la advirtió: “Debes usarlos para hacer el mal, pues si con ellos haces el bien te consumirás y en tres días desaparecerás.”La bruja Haeda se frotó las manos, y se preparó para hacer todo el mal que pudiera.

Entre La Vid y Santa Lucía vivía una familia, la madre María, el padre Miguel y nueve hijos pequeños. Por el verano sembraban patatas, fréjoles y lechugas, pues se daban muy bien y con ellos alimentaban a sus hijos. Cuando llegaba el invierno las cosas se ponían muy difíciles, no tenían donde refugiarse, por la noche subían hasta la cueva de los Infantes y allí se guarecían de la nieve y las heladas.

Un día nevó y nevó, el viento soplaba la ladera de la montaña helada y por más que María y Miguel empujaban a sus hijos hacia arriba no conseguían llegar a la cueva, los niños resbalaban y volvían a caer.

Haeda estaba sentada en Berciegos, (bien es sabido que las brujas no tienen frío) y sintió un escozor en el pecho al ver aquellos padres que no podían resguardar a sus hijos del frío. Usando sus poderes arrancó un montón de piedras de las montañas y las prendió fuego, se pusieron rojas y chispeantes dando un calor agradable, lo más milagroso es que duraron encendidas toda la noche, María y Miguel colocaron a sus hijos alrededor para que durmieran sin pasar frío.

A la mañana siguiente había un gran montón de cenizas, ellos no se explicaban lo que había pasado. Aquel día siguió nevando, en el puerto la niebla y el frío eran insoportables. Haeda pensó que aunque les ayudara otro día aún le quedarían poderes. Así que volvió a arrancar piedras de las montañas y las prendió fuego haciendo una gran hoguera. Pasaron la noche calientes, por la mañana vieron mucha, mucha ceniza que guardaba las brasas en sus entrañas, metieron patatas para que se asaran y los niños las comieran tiernecitas.

Haeda se miró en el arroyo, estaba envejecida y cansada, agotada pero dispuesta a ayudarles un día más aún a costa de su vida; pensó que no sería suficiente, el invierno en estas tierras es largo y no podrían resistirlo. Meditó la bruja buena, y juntando todas las fuerzas que le quedaban hizo que todas las montañas del valle se llenaran de piedras que prendieran y dieran calor. Vinieron muchas familias, fundaron un pueblo sobre las cenizas, le llamaron Ciñera. Desde entonces ningún niño pasó frío por las noches. Haeda así lo quiso.

Dicen que fue a morir al Faedo, abrazada al árbol más antiguo su bondad quedó para siempre, agua entre las hayas, carbón en la montaña.

SEMILLAS VISIBLES


Inútil, palabra esta que lo dice todo cuando tenemos que clasificar lo que supuestamente ya no sirve para nada. No siempre es posible tener ideas originales, ya basta con tenerlas simplemente practicables.

Si lo que estás pensando es lo que me imagino, creo que es mejor que acabemos aquí, falta saber si lo que se imaginó fue porque se pensó, o si ya se había pensado antes de que alguien lo imaginara.

A las semillas también las entierran, y acaban naciendo, es lo que nos sucede siempre con las palabras, las repetimos constantemente, pero en algunos casos, no se sabe por qué, se nota más.

Así como hay ocasiones en que una simple mano en el hombro casi nos hace derretirnos en lágrimas, también puede suceder que la alegría desinteresada que produce una palabra nos reconcilie durante un breve minuto con los dolores, las decepciones y los disgustos que el mundo nos ha causado por medio de hechos que antes también fueron palabras.

Poco sabe de la vida quien se niegue a entender esto, las telas que enredan las relaciones humanas, sobre todo las próximas, son más complejas de lo que parecen a primera vista. Hay cosas que son tanto lo que son, que no necesitan de ninguna explicación. Ante una tan categórica manifestación de sabiduría básica una se encuentra sin respuesta.

Jugar con palabras es simplemente un modo de hacerlas más visibles.

octubre 10, 2007

VENCIDOS VENCEDORES


La ciudad de León se permitió en la noche del pasado Jueves cambiar el curso de su historia, once siglos más tarde.

El Conde Guillén y Almanzor se vieron las caras en un duelo a muerte en la Plaza Mayor para defender, el primero, e invadir, el segundo, el Reino de León.

Fuimos testigos de la heroica azaña. Para emprender el viaje en el tiempo dimos dos vueltas al armario de mi habitación, y salimos ataviadas como corresponde a quien quiere disfrutar del torneo, junto con la corte real.

Los caballeros Sergio, Héctor y Guillermo decidieron disfrazarse de "leoneses del siglo XXI en la corte del rey Bermudo", hay que decir que consiguieron el efecto deseado, no pasaron inadvertidos, aunque llamaron más la atención nuestras preciosas damas Laura y Andrea.

El "incierto" desenlace mantuvo en vela a la plebe y a las autoridades, hasta que horas más tarde, el campo de batalla se llenaba de aplausos y vítores de alegría dirigidos al Conde Guillén por la valentía demostrada en la defensa.
Por primera vez, León contó con un torneo medieval, que evocó un episodio de finales del siglo X entre Almanzor y el conde Guillén, pero que en la realidad terminó con el asedio de la ciudad por parte del caudillo del Al-Andalus. Esperemos que el próximo año volvamos a pasar una noche tan divertida como ésta.

León está más bonito que de costumbre en San Froilán, aunque lo que más me gusta es el té del mercado árabe, huele y sabe a menta, con los pastelillos de almendra, miel y canela; un cuento en vivo y comestible.







octubre 08, 2007

CADA PERSONA ES UN SILENCIO


Se cuenta que en tiempos antiguos hubo un dios que decidió modelar un hombre con el barro de la tierra que antes había creado, y luego, para que tuviera respiración y vida, le dio un soplo en la nariz. Después de aquel acto creativo supremo, el tal dios no volvió a dedicarse nunca más a las artes de la alfarería.

El asunto, por la trascendencia de que se reviste, es demasiado serio para que lo tratemos de forma simplista, exige ponderación, mucha imparcialidad, mucho espíritu objetivo. Es un dato histórico que el trabajo de modelado, desde aquel memorable día, dejó de ser un atributo exclusivo del creador para pasar a la competencia incipiente de las criaturas, las cuales, excusado será decirlo, no están pertrechadas de suficiente soplo ventilador.

Y es aquí cuando humildes regresamos al soplo en la nariz, es aquí cuando tendremos que reconocer hasta qué punto fuimos injustos e imprudentes al apadrinar y hacer nuestra la impía idea de que el dicho dios habría dado la espalda, indiferente, a su propia obra. Sí, es cierto que después de eso nadie más lo ha vuelto a ver, pero nos dejó lo que tal vez fuese lo mejor de sí mismo, el soplo, el aire, el viento, la brisa, el céfiro.

No todos los creadores se distraen de sus criaturas, sean éstas cachorros o muñecos de barro, no todos se van y dejan en su lugar la inconstancia de un céfiro que sopla de vez en cuando, como si nosotros no tuviésemos esta necesidad de crecer, de ir al horno, de saber quienes somos…

Cada persona es un silencio.

octubre 04, 2007

EN LA CAVERNA DE SARAMAGO




Al contrario de lo que suelen preceptuar los diccionarios, incoherencia y contradicción no son sinónimos. Es en el interior de su propia coherencia donde una persona o un personaje se van contradiciendo, mientras que la incoherencia, por ser, más que la contradicción, una constante del comportamiento, repele de sí a la contradicción, la elimina, no se entiende viviendo con ella. No debería ser excluida la hipótesis de que la contradicción sea, al final, y precisamente, uno de los más coherentes contrarios de la incoherencia.

Adelantarme, con temerarias suposiciones o con venturosas deducciones, o, peor todavía, con inconsideradas adivinaciones, a lo que otro piensa no sería, en principio, si tenemos en cuenta la presteza y el descaro con que en relatos de esta naturaleza se menosprecia el secreto de los corazones, no sería, decía, tarea imposible, pero, puesto que esos pensamientos, más pronto o más tarde, tendrán que expresarse en actos, o en palabras que a actos conduzcan, me ha parecido preferible aguardar tranquilamente a que sean los actos y las palabras los que manifiesten los pensamientos.

El sentido común y la prudencia, que en estas situaciones siempre tienen una palabra que decir, ya están preguntando cómo imagino que van a llegar, sin conocer los caminos, a un lugar tan recóndito, las combinaciones y composiciones de las casualidades, siendo efectivamente muchísimas, no son infinitas, y más vale que nos arriesguemos a subir a la higuera para intentar alcanzar el higo que tumbarnos bajo su sombra y esperar a que nos caiga en la boca.

Nunca es demasiado tarde para enmendar un error, incluso cuando las consecuencias ya no tienen remedio. El error, también puede ser la consecuencia de haber pensado bien, aparte de eso, que yo sepa, no está escrito en ninguna parte que precipitarse tenga que acarrear forzosamente malos resultados.

La fuerza del instinto en los seres humanos, al contrario de lo que generalmente se piensa, todavía no se ha perdido ni está cerca de perderse. Convive éste pared con pared con la inteligencia, pero es infinitamente más rápido que ella, por eso la pobrecilla queda tantas veces en ridículo y es desairada en tantas ocasiones.

Creo que hay ocasiones en la vida en que debemos dejarnos llevar por la corriente de lo que sucede, como si las fuerzas para resistir nos faltasen, pero de pronto comprendemos que el río se ha puesto a nuestro favor, nadie más se ha dado cuenta de eso, sólo nosotros, quien mire creerá que estamos a punto de naufragar, y nunca nuestra navegación fue tan firme.