septiembre 30, 2007

CANTADERAS ENTRE TAPAS Y PENDONES

Me gusta la primera semana de octubre en León, festiva, entretenida y deliciosa. A pesar de la lluvia esta mañana han desfilado carros engalanados por las calles más antiguas de la ciudad, entre Pendones y Cantaderas.
Estamos asistiendo al resurgir de los pendones leoneses, en la mañana de hoy han ondeado al ritmo del baile que marca su portador.
Las guerras medievales no contaban con ejércitos organizados, sino que cada año el rey, los nobles y eclesiásticos o los concejos, formaban "mesnadas", tropas que servían temporalmente. No había quintas y los únicos soldados profesionales eran los "caballeros" muy escasos en número.

Las batallas solían ser muy confusas por la dificultad de distinguir a las fuerzas enemigas; No existían los uniformes y los jefes militares solían cambiar de aliados con gran frecuencia. Para resolver esto se dio una gran importancia a las banderas cuyos colores y escudos heráldicos distinguían en todo momento a unos jefes militares y sus tropas de otros aliados o enemigos. Más o menos así nacen en la Edad Media los pendones.

Podemos deducir que los actuales pendones leoneses por su forma, color y funciones parecen descendientes directos de aquellos pendones militares usados por las "mesnadas" medievales en la guerra de la reconquista, puesto que los documentos más antiguos sobre los pendones, son medievales.

Una vez terminadas las cruzadas y las guerras, los pendones perdieron su connotación militar y pasaron a ser un símbolo civil, reduciéndose su función a encabezar las procesiones y celebraciones religiosas de la localidad.
Las Cantaderas, en esa nebulosa que se forma entre la historia y la leyenda encontramos la celebración de la derrota sobre las tropas musulmanas de Abderramán II a manos de los cristianos conducidos por el rey Ramiro I, provocada por la osadía del musulmán al reclamar el tributo anual de las cien doncellas, que desde tiempos del rey Mauregato venían haciendo los reyes cristianos y de las que la ciudad de León aportaba una parte, procedentes de las parroquias de San Marcelo, San Martín, Santa Ana y Santa María del Mercado.
Cuenta la leyenda que a favor de los cristianos actuó el mismísimo Santiago, grabando en el imaginario popular la imagen de este santo a lomos de su espléndido caballo blanco en la fabulosa victoria de la Batalla de Clavijo. En agradecimiento a esta victoria el pueblo de León realizó una ofrenda al cabldo catedralicio, ofrenda que con el paso del tiempo se convirtió en una tradición.
La ofrenda es acompañada por las cantaderas, una vez liberadas de ser enviadas como tributo, ataviadas con lujosas vestimentas y dirigidas por la sotadera, que representa a la mujer de la corte del emir enviada para instruir a las doncellas en los usos y costumbres de los musulmanes. Después que las cantaderas realizan sus bailes, se produce el debate del Foro u Oferta, ya que como es tradicional en en enfrentamiento entre el poder civil y el eclesiástico ni el Cabildo admite que la ofrenda sea una gracia concedida por la ciudad, ni el consistorio acepta que sea una obligación. Así, haciendo gala del ingenio los representantes de ambas instituciones presentan sus argumentaciones sin llegar nunca a un acuerdo.
La parte más divertida del día viene después, cuando recorriendo las callejuelas empedradas, encuentras a conocidos con quienes pasar un rato agradable saboreando buen vino y mejores tapas. Grupos ataviados con los trajes que llevaban nuestros tatarabuelos, bailan y cantan. Lo mejor, en cuanto a música, es el sonido de las gaitas.
En los próximos días torneo y mercado medieval, me gusta cómo huele la plaza de San Isidoro, a leña, morcilla y dulces árabes. Hay saltimbanquis, cuenta cuentos, magos, adivinos y curanderas con ungüentos. Teterías de campaña con sabor a menta, espejos mágicos en los que, si sonríes, te ves mucho más guapa, alfombras, tapices, hierbas, búhos y halcones.
En esta semana que llega, merece la alegría salir de casa.

septiembre 28, 2007

GENTILICIO SENTIMENTAL


Está bien llevarse con quien ha sido y, ahora simplemente, es "ex". Si, además, resulta ser padre de mi hija, es necesario, civilizado y conveniente. Lo que ya no me atrevo a catalogar es su hacer en el terreno sentimental... allá él, hace una década -o más- que emigré de su país: Darkland.

Me quedo muchas veces en silencio ante sus observaciones porque el hacha de guerra quedó enterrada hace tiempo y no merece la pena sacarle los colores. Voy a desahogarme un rato aquí, no vaya a ser que cambie de opinión y le de un telefonazo (entiéndase llamada con dicho aparato, no golpe en la cocorota... que también podría ser, también).

El caso es que mi exquerido no sabe estar solo, ni acompañado (como tantos y tantos otros). Después de dos largas relaciones, en tiempo y malos tragos, hete aquí que le dejaron plantado (una: fuí yo, dos: una amiga de León) Después de hacerse a la idea y jurarnos amor eterno (por separado y en distinto tiempo) no pasan ni tres días y ¡chás! ya tiene varias haciendo cola para entrar en su apartamento (mejor para él) El caso es que me llama un día de estos y me pide consejo... no sabe a quién elegir. Así que le doy varias opciones... en resumen: ¿y a mí qué me cuenta? Él solito eligió qué plaza tomar: "que digo yo que como una es vasca y ya probé con dos de León... me quedo con la que nació en Bilbao", "buena elección", contesté, "dicen que a la tercera va la vencida".

Al colgar el teléfono me quedé pensando... "pobre la de Bilbao" y echando mano a la generalidad del dónde se nace, apunto aquí que este gallego cumple con todo el refranero peninsular. Su segunda ex, a quien hace tiempo tengo por amiga, me echa en cara muchas veces no haberla advertido a tiempo de semejante pesadilla... siempre le digo lo mismo: "no me hubieras hecho ni caso, nadie escarmienta en cabeza ajena, además... cada uno más uno es un número distinto, no siempre tiene por qué ser ¡dónde me he metido!"

Siguiendo con las generalidades gentilicias... una sabia persona me recomendó, respecto al sur, que cualquier relación con ellos ha de ser contrareembolso, sino ná, mucha palabrería pero tú das y ellos se lo quedan, sin más. Del oeste no hace falta que me digan nada, ya conozco bien el panorama, al este el mediterráneo y al norte el cantábrico...conclusión: soy libre como el mar, el estado que me gusta más.

Besitos y buen fin de semana.

septiembre 26, 2007

ESTE MUNDO VA...


Mi abuela tenía una amiga que trabajaba en la editorial Bruguera. No recuerdo cómo se llamaba, sí que gracias a ella las pegajosas tardes de verano, en Barcelona, se hacían mucho más llevaderas; era nuestra suministradora oficiosa de aquellos volúmenes llenos de disparates protagonizados por Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape o Esther y su mundo.

Los ejemplares que recibíamos, rescatados del "no vale" por tener algún defecto, llenaban la espera de la hora asignada para salir de paseo. Yo me acomodaba en el sofá de la sala, rodeada por aire a condición de tener las ventanas abiertas y que éste soplara, devoraba viñetas y melocotones. Por algún tipo de condicionamiento, clásico sin ir más lejos, a día de hoy cuando veo un tebeo recuerdo el sabor de aquella fruta cosechada sin invernaderos.

Me encantaban las historias de Esther, tímida empedernida, enamorada hasta el tuétano de Juanito. Su mejor amiga, Rita, era todo lo contrario: lanzada y ligona.

De vuelta a casa, al cole, aquellos cuentos hicieron que congeniara con M., compañera de aula y recreo. Ella era muy parecida a Rita, yo como Esther pero sin pecas. Del colegio pasamos al instituto, allí nos cambiaron de clase, hicimos nuevas amistades. A pesar de tener menos contacto encontrábamos alguna tarde para ponernos al día en lo que "nuestro mundo" suponía.

Ella tuvo un novio, dos, tres....varios. Con uno de ellos se fue a vivir, en cuanto cumplió los dieciocho cambiaron de ciudad, se fueron a la costa levantina, a la ruta bacaladera. La seguí viendo en la década siguiente, cuando venía a visitar a su familia.

Al cumplir dos docenas de años M. cambió de mundo sumergiéndose en una espiral psicótica producida por sustancias de las que hacen viajar...no se sabe dónde. Ella se quedó allí, en Esquizoland.

Si no dejaba la medicación tenía buenas épocas, en una de ellas se enroló en la aventura de la maternidad. Empezando la treintena sufrió un brote total, le quitaron a la niña. Dejó Levante, volvió con su madre, por poco tiempo.

Hace años que no sé nada de ella, la última vez que vi a su hermana me contó que M. residía en Madrid dedicándose a un oficio tan antiguo como el mundo...

Han vuelto a reeditar las historias de Esther, lástima no poder hacer lo mismo con la vida de M.

septiembre 24, 2007

DULCE EN OTOÑO

APPLE CRUMBLE




200 grs. mantequilla
200 grs. harina
200 grs. azúcar blanca
2 kg. de manzanas (de cualquier tipo, preferiblemente reineta)
Helado de vainilla

Pelar las manzanas, quitar las semillas y cortar en cuadraditos. Echar en una cazuela con un poquito de agua (para que no se peguen las manzanas). Hacer compota a fuego lento.

Mientras se hace la compota unir la harina, el azúcar y la mantequilla. Trabajar la mezcla con los dedos hasta que se transforme en migas.

Una vez preparada la compota, verter sobre una bandeja de horno. Cubrir la compota con la mezcla de migas. Hornear a 200º hasta que la capa de arriba esté crujiente y dorada.







Se sirve caliente, acompañada de helado de vainilla. Éste, al contacto del calor del "apple crumble" se derretirá.

No hay nada comparable a paladear lentamente este postre en otoño o en invierno.
Buen provecho.


septiembre 22, 2007

UNA LÁGRIMA EN LA MEJILLA DEL TIEMPO




Érase una vez un príncipe llamado Khurram que había sido formado en las más selectas disciplinas del saber: astronomía, gramática, matemáticas, filosofía... y además hablaba árabe (la lengua del Corán) y persa (la lengua de la Corte).

Un día que paseaba por el bazar, entre el bullicio de mercaderes y estibadores de elefantes, sus ojos se encontraron con los de una niña de 15 años. Era la princesa Arjumand, hija del Primer Ministro de la Corte.

Impresionado por la belleza de la joven, preguntó el precio del collar de cristal que ella se estaba probando. El mercader, sonriendo, le contestó que no eran cristales sino diamantes las cuentas de aquel collar. La joya valía una fortuna. El príncipe lo pagó y se lo regaló a Arjumand, que de inmediato quedó también enamorada.

Tuvieron que esperar cinco años para unirse en matrimonio, mucho más largos si cabe, debido a que no se vieron en todo ese tiempo.

La fertilidad de Arjumand era prodigiosa, en pocos años tuvo trece hijos. La felicidad y el amor que se profesaban era alimentado por esas pequeñas cosas que aderezan el día a día, ella a menudo le mandaba palomas mensajeras con flores a su despacho en el palacio, obviando protocolos Khurram guisaba algunos antojos predilectos con sus propias manos, entre los pasatiempos eróticos de la pareja estaba el embadurnarse mutuamente con almíbar de frutas para después pasar a otros juegos más pícaros. Los sirvientes hacían chistes entre ellos cuando les tocaba llegar a retirar almohadas con restos de miel. Arjumand, para conservar su silueta, solía caminar dos kilómetros en los jardines del palacio, a menudo se sumaba a los agitados juegos de sus hijos como una chiquilla más.

Años después de casarse, al ascender al trono, Khurram escogió como nombre el de Sha Jahan. Arjumand pasó a ser llamada emperatriz Mumtaz Mahal ("Joya del Palacio").

Poco después de la coronación, embarazada por décimocuarta vez, ella acompañó a su marido en campaña militar en Burhanpur en el Deccan. El parto se presentó con muchas complicaciones, ni la rauda intervención de varios médicos pudieron rescatar de las garras de la muerte a la bella Mumtaz, En su lecho de muerte, la reina le pidió a su rey que construyera en su memoria un monumento sin igual en el mundo...

La muerte de Mumtaz envejeció a Sha Jahan en cuestión de días. No quería comer, y la barba se le puso blanca. El emperador quedó sumido en una tristeza tan grande que nada ni nadie era capaz de consolarlo.

Una tarde, paseando por los bellos jardines del palacio, imaginó un monumento en el que poder hacer descansar a su amada. Una canción escrita en mármol blanco que le gritase al mundo entero cuan grande era aún su amor.

Llamó a los arquitectos y artistas más famosos, les transmitió su idea y, rápidamente, de todo el reino empezaron a llegar artesanos dispuestos a calmar con su trabajo el dolor de su señor. No se sabe quién fue exactamente el arquitecto del Taj Mahal. Se menciona el nombre de Ustad Isa, pero si este personaje existió o no, es pura conjetura. Lo cierto es que en Agra se reunieron las mayores riquezas del mundo: el mármol fino y blanco de de las canteras de Jodhpur, jade y cristal de la China, turquesas del Tibet, lapislázuli de Afganistán, crisolita de Egipto, ágata del Yemen, záfiros de Ceylán, amatistas de Persia, coral de Arabia, malaquita de Rusia, cuarzo de los Himalayas, diamantes de Golconda y ámbar del océano Indico. En una curva del río Yamuna se construyó el increíble mausoleo.

El Taj Mahal está emplazado en un jardín simétrico, típicamente musulmán, dividido en cuadrados iguales, cruzado por un canal flanqueado por dos filas de cipreses donde se refleja su imagen más imponente. El mausoleo, por dentro, deslumbra menos que por fuera. Igual tiene razones para impresionar: en penumbra, la cámara mortuoria está rodeada de finas paredes de mármol incrustadas con piedras preciosas que filtran la luz natural, traduciendo su belleza en mil colores. La sonoridad del interior, amplio y elevado, es triste y misteriosa, como un eco que suena y resuena, y nunca se detiene.

Mientras el Taj Mahal crecía, en la sombra, alguien conspiraba contra Sha-Jahan. Uno de sus propios hijos, Aurangazeb, educado por sus preceptores de forma tan rígida que sólo sabía de guerras y conquistas, decidió que amor, arte y belleza no eran suficientes para gobernar un país y, arrebatándole la corona, le mandó encerrar en el Fuerte Rojo.

El rey no se resistió, su último regalo a Muntaz Mahal estaba terminado, únicamente pidió que desde las habitaciones donde lo confinasen se pudiese ver perfectamente el lugar donde reposaba su esposa.

El Shah Jahan vivió sus últimos años prisionero en el Fuerte Rojo, desde donde contemplaba el Taj Mahal a través de su ventana. En su lecho de muerte, a los 74 años, pidió que se le colocara un espejo para ver la tumba de su esposa. Cuando murió, miraba el Taj Mahal...

Se dice que el emperador Shah Jahan quería construir su propio mausoleo en mármol negro, a imagen y semejanza del de su esposa, al otro lado del río Yamuna, y unir después ambos mediante un puente de oro. Hoy, al otro lado del río, frente al Taj Mahal, queda un resto, en piedra roja, de lo que fue el inicio de la construcción del edificio gemelo del Taj Mahal.

Poesía hecha arte, un canto al amor que sólo un alma enamorada sería capaz de ofrecer al mundo. Allí, justo sobre el pórtico de entrada, se pueden leer unos versos del Corán que describen el paraíso, una idea de lo que vamos a encontrar, de lo que vamos a sentir; como palabras mágicas, aquel portón de bronce nos descubrirá un “palacio de perlas rodeado de jardines”. Es sin duda el monumento más impresionante que se ha realizado al amor. El mismo Tagore lo definió como un poema escrito en piedra y dijo de él alguna vez que estaba destinado a brillar por siempre como "una lágrima en la mejilla del tiempo".



Lloraba un alma enamorada lágrimas, dolor, pena, llanto.
Un corazón entona su triste canto.
Una mano, cansada, tras su ventana cerrada.

Allí desde su palacio, desde su ventana admira aquella lágrima blanca, poesía hecha arte, arte que la pasión arranca para ti, mi amada, mi esposa, mi alma hermana.


septiembre 20, 2007

DEL OLOR COMO COSTUMBRE


La rutina más que monótona, resulta a menudo un hábito conocido y tranquilizador. Rutina hay en los ciclos de la naturaleza, a pesar del calentamiento, deshielo y rotura de la capa de ozono; el sol sale y se pone cada día (excepto en los polos...lo sé, allí es cuestión de meses, para compensar cuentan con la aurora boreal); las estaciones (las de tren, metro y autobús no cuentan) cambian el aspecto del paisaje permitiendo que actividades básicas para la supervivencia: siembra, cuidado y cosecha, puedan darse. Una alteración de temperatura, o de luz, puede dar al traste con el trabajo de quien cuida la tierra.



Está comprobado que los bebés y niños pequeños duermen mejor si, antes de ir a la cama, realizan la misma secuencia de actividades: baño-cena-cuento, por ejemplo.


Que cada día sea diferente haciendo lo mismo, innovar para despertar interés, captar la atención y motivar disposición de esfuerzo (se puede enseñar divirtiendo pero es falso que no requiera trabajo por parte de ambas partes: el que enseña y quien aprende) es tarea de padres y educadores. Los niños absorven lo que ven, lo que escuchan, lo que sienten, y perciben muchas más cosas de las que la mayoría de los adultos creen. Ni son locos bajitos, ni seres en vías de desarrollo, son personas con necesidades (alimenticias, fisiológicas, afectivas, educativas y económicas, de momento sólo el aire y el amor maternal son gratis)



Estoy divagando... todo esto viene a colación del martes rutinario, una amenaza de bomba me hizo pensar que lo conocido, lo habitual, despreciado por constante, adquiere un nuevo valor ante la amenaza de pérdida. Al final resultó ser una falsa alarma. El martes terminó con más gloria que pena y dio paso a un miércoles lleno de fragancias.



Hace varias semanas que el artilugio en el que mezclo aceite y esencia quedó vacío, hasta hoy no acudí a la tienda en la que reposa mi perfume favorito. Me costó veintiocho años encontrarlo... Aquel año me regalaron una caja de mimbre llena de jabones, geles y un champú de algas con peonía. La cesta reposó en la estantería del baño; una mañana, en mayo, después de recibir el titulo de sirena del Cantábrico, eché mano de las algas... y se acabó el frasco. No sé de qué tipo serían, a mi melena le sentaron de maravilla.


Informada por la etiqueta dónde podía encontrar más de aquel mejunje fui al establecimiento en cuestión. Recorrí todas las estanterías con la vista, el tacto y el olfato, encontré las algas. Proseguí en mi exploración. Toda la vida probando colonias...y ná, no encontraba la adecuada, hasta que di con un olor azul: OCEANUS ponía la etiqueta, lo más adecuado tratándose de sirenas.



Desde entonces que cada día no sea lo mismo, hacer cosas diferentes, es mi costumbre preferida.

septiembre 18, 2007

MARTES RUTINARIO


Entre dos columnas de papeles se dispersa la agenda, el móvil, la cartera y el ratón del pc, un escalímetro amenaza al teléfono, toma la luz del fluorescente sin protección solar junto a una botella de agua mineral. Las colillas de marlboro nadan en la ceniza del cenicero, los coches de la calle y el tecleteo de los dedos rompen un silencio gris, brumoso. Hasta aquí, todo normal, rutinario, monótono, ritual de las mañanas que amanecen martes.


Una voz surge al otro lado del almanaque: "hoy no vayas a ningún centro comercial, hay amenaza de atentado". Primero piensa que no corresponden las tardes ni al gasto, ni al paseo; después un latigazo sacude su cerebro y se agolpa información a diestro y siniestro: el país semanal del domingo con el artículo de los veinte bloggeros más leidos en el mundo y millonarios por ello, el café con leche de la mañana en otro bar para no ver a la cotilla de turno que se chiva de lo que escucha o se imagina, la compra de ayer pendiente de recoger, un correo electrónico pidiendo contención en el derroche tarjetero bancario para presionar a quienes cobran de más en comisiones...de hace un mes, lo que soñó la otra noche, la comida de después... ya no sabe si la amenaza es algo serio o una broma.

Sigue la niebla en la ventana, la rutina del martes está bien sin sobresaltos.

septiembre 16, 2007

PINTANDO SOBRE BLANCO


Hay quien echa canas al aire, yo acabo de teñirlas. Las que tengo se llevan bien entre sí y decidieron coronar mi cabeza a la vez; teniendo en cuenta que tanto mi madre como mi abuela, a mi edad, habían olvidado ya de qué color era su pelo (por llevar años en blanco) lo considero como un "uno a cero" en el pulso al "cosas de la edad".

Ver mis canas tan juntas me hizo pensar en mis amigas. Podría dividirlas en varias categorías: por antigüedad, por profesión, por cómo nos conocimos...por muchas cosas más. No obstante hay un hecho común denominador: las que todavía están casadas y las que ya no.

En el primer grupo están mis amigas de la infancia, del instituto y Clarice. Ahora que caigo... siempre queda quien sigue a cero en el tema sentimental (ni a favor ni en contra). Las del segundo grupo, en el que estoy incluida, nos hemos ido juntando por casualidades varias. Lo gracioso del tema es que con una de ellas compartí marido, ella después que yo, si bien ése fue el hecho que hizo conocernos, con el paso de los años Susana ha llegado a ser punto importante y unión del círculo que formamos con Loli, Marisa, Bea y Mabel.

León no es Nueva York, ni falta que hace, nuestro glamour se centra en llegar a fin de mes, educar a nuestros hijos y crecer. No estamos desesperadas, somos resolteras. Tenemos sueños, algunos ya caducados. No sé dónde se devuelven este tipo de productos, durante el verano he diseccionado cuidadosamente de mi vida todo lo que estaba podrido y al no encontrar un contenedor adecuado, decidí echarlo en el olvido. Hablando de esto con ellas me han abrazado y arrullado dándome consuelo.

Las del primer grupo me recuerdan todo lo que he conseguido a solas, las del segundo dicen que cuente con ellas para todo, hacen lo mismo conmigo.

La conclusión es que el espacio ocupado antaño por fín está vacío. Llenarlo con metas reales, que sólo dependan de mí, es el objetivo. Puede que sea la primera vez que miro atrás con perspectiva, veo lo bueno y lo malo. De gran parte me arrepiento, algunas cosas las haría de otra manera, otras las dejo así. De quienes han pasado por mi intimidad y vida laboral guardo algún recuerdo, aunque ya no les vea que les vaya bien, estoy mucho mejor sin ellos. Este es el clic de mi cuestión: no quiero querer nada, voy a vivir el momento.

Hoy tocó tinte en casa, así ahorro y me crece el pelo (¿por qué será que en las peluquerías les encanta cortar puntas, medios y largos aunque les digas dos centímetros, ni uno más?) Hace unos años, después de una crisis vital, como premio por salir airosa, extendí la longitud de mi melena previo pago al señor peluquero... me impresionó de niña la historia de que la fuerza resida en la longitud de la cabellera (Sansón y Dalila). Parecerá una tontería pero rodearme en longitud de mechones, sobre todo por la noche, hace que me sienta protegida... soy así de extraña. Esta vez no he necesitado extensiones, ha crecido solo.

Protección sin intermediarios, seguiré pintando sobre blanco, color castaño helado.

septiembre 14, 2007

E.S.O.


Hoy ha venido mi hija a buscarme al trabajo, lo ha hecho en otras ocasiones, lo novedoso de esta vez es que la camiseta y gargantilla que llevaba salieron de mi armario. "He pasado la tarde probándome tu ropa, hay muchas cosas que me gustan y me quedan bien". La he mirado confirmando lo que decía, cuánto ha crecido este verano, en Navidad será más alta que yo.


Ella seguía contándome su tarde, revoloteando entre mis trapos, "¿no tienes zapatos de tacón?". Le dije donde los guardo para su próximo desfile en solitario y recordé cuando su espalda era tan grande como mi mano... qué deprisa pasa el tiempo a veces, vuelan los años.


Hace poco me preguntó si yo, de pequeña, quería tener hijos y cuántos. Respondí que pensaba en ella, así como es, con aciertos y fallos. Sonrió burlona sin creerme, no falté a la verdad, tengo la familia que siempre he deseado: ella y yo nos llevamos bien, a ratos nos reímos, a veces nos enfadamos, siempre nos queremos. Cuando ando a carreras y levanto la voz me llama señorita Rotenmeier (vimos Heidi y Marco) aunque arqueo una ceja, o las dos, tiene razón, así que me aguanto.

Andrea empieza el lunes E.S.O., compartiremos vestuario hasta que me deje pequeñita o se haga urbana y tribal....¿qué será, será?

septiembre 10, 2007

VUELTA AL COLE...


Para padres pagadores, profesores sufridores y alumnos aguantadores... una de las ventajas de este exclusivo kit es que su aplicación puede extenderse a otros ámbitos de la vida pública/laboral y/o privada/personal.

EL ARBOL TORCIDO


Aconsejan huir de mi sombra por causar mal augurio y dolor.
Doy cobijo y fruto benevolente a quien hace caso omiso de tales advertencias fundadas, sin duda, en alguna vulgar razón.


Bajo mi han jugado niños,
amantes fugitivos se han besado,
un hada tejedora hila musgo deshaciendo mis hojas.


Ella a veces llora, otras sonrie,
se acerca, recostada en mi tronco,
aprieta fuerte la corteza entre sus brazos
y sus pensamientos inundan la savia que, en silencio, me alimenta.

Si está lejos agito mis hojas,
los árboles de los bosques que nos separan recogen mis murmullos,
ella, donde esté, ve un castaño, tal vez un chopo, y comprende.

Pasará la tarde como siempre, como todas...hilando.

septiembre 08, 2007

OCHO DE SEPTIEMBRE



Tal día como hoy, hace sesenta y un años, nació en Madrid el niño que nos mira sentado en un bordillo. Es mi padre, se llama Juan.

Esa foto me gusta tanto que, ejerciendo mis derechos como primogénita y heredera, me quedé con ella. Le he visto con ese mismo gesto infinidad de veces: mirándome fijamente, arqueando las cejas mientras su frente se pliega tomando vida propia, no hacía falta que me dijera nada, entre nosotros siempre funcionó muy bien la comunicación no verbal. Ahora, debe ser por cosas de la edad, al gesto le siguen sonrisas y frases irónicas, nos encanta el doble sentido, aunque a los dos nos gana mi hermano...en esto y en mucho más.

Mi padre es un apasionado de la geometría descriptiva, de los westerns, las pelis de guerra y los veranos en la aldea (para él, sin duda, el más mejor lugar)
Cuando yo era pequeña siempre se despertaba cantando y silbando, por su familia paterna procede de una larga casta de lo que podemos llamar "viva la alegría, hagamos una fiesta, vamos a bailar". Su abuelo, su padre, sus tíos... eran divertidos, campechanos y juerguistas....a pesar de su abuela, su madre y sus tías.

Tiene mucha paciencia y un corazón tan grande que hace algunos años casi se le rompe. Viajamos de nuevo al lugar donde nació, de aquella no podían curarle en León. Mi hermano, mi madre y yo tuvimos miedo, fue el peor viaje de todos los que hicimos juntos.

Él, con el mismo gesto de niño que tiene sentado en el bordillo de una acera de Madrid, a la salida del quirófano me dijo: "ahora que ya lo han vuelto a recomponer, tuyo es"
Gracias papá, que cumplas muchos años, muchos, muchos más.

COLE, COLECCIÓN (Ana C. González)


Me sorprende la afición de ciertas personas por el coleccionismo. Algunos atesoran cadáveres de alas de colores, en algún momento fueron mariposas, las pinchan en un papel y allí quedan, difuntas, clavadas. Otros pegan obsesivamente sellos en grandes álbumes de piel, amontonan caras de monarcas en miniatura, ediciones especiales en conmemoración de cualquier acontecimiento histórico, más o menos cierto, que alguien ha considerado digno de celebrar.
Ellas se decantan por guardar frasquitos de delicado cristal, finas porcelanas o encajes de organdí. Sé de hombres y mujeres que hacen muescas en su cinturón cada vez que enturbian su tálamo con tamo, color carmín, con olor a pa-chuli-yo.

Me asombra tanto, eso de recopilar, que colecciono el redondo vacío de las rosquillas que desayuno cada mañana, desde que el esférico número uno me hizo un guiño invisible mientras mojaba la parte blandita de su estructura en la leche desnatada. Desnatada, sí, para compensar el colesterol de las rosquillas, no voy a renunciar a ellas se ponga como se ponga el señor doctor. Decía que mientras levantaba la rosquilla empapada en leche y deshaciéndose de puro gusto, el hueco de su circunferencia entabló conversación conmigo.

–Buenos días reina mora.
-Pues vaya fastidio que me hables, ahora no voy a poder hincarte el diente...
-¿Por qué no? Así quedaré libre de esta prisión de harina y podré hacerte compañía, no soy de esos que molestan constantemente con su presencia o ausencia, estaré cuando tú me necesites...
–Eso se lo dirás a todas las comedoras solitarias de rosquillas, afirmé rotunda.
-No, eso te lo digo a ti.

Por eso, desde aquél día colecciono los redondos vacíos de las rosquillas, se van acomodando en la cocina, en el pasillo, en la sala y en el huequito secreto del sofá, donde me refugio cada vez que una pena me ahoga. Antes me acurrucaba en el azul del canapé, quieta, sin moverme; así el agujero que empieza a agrandarse, justo debajo del ombligo, no se resquebraja haciéndome añicos.
Ahora es distinto, me acurruco y llegan todos los redondos vacíos de la casa, tengo que poner orden para que hablen de uno en uno, sino no les entiendo, entre risas, se me olvida por qué tenía pena.
Esta tarde, mientras me entretenía con fiebre planchadora, se acercó el Quinto Redondo Vacío, estaba muy serio, lo sé porque en lugar de aparecer de repente, fue llegando poco a poco, un redondo a trocitos es una cosa muy grave –pensé- así que dejé la plancha y esperé a que todas sus partes se unieran.

-¿Sucede algo?, pregunté.
-No sé....
-¿No sabes?
-No, no sé....siento un lleno aquí dentro...
-Quinto Redondo Vacío sintiéndose lleno, ¿a qué se debe esa plenitud?
-Pues...no sé, estoy como pesado, ya no puedo flotar ¿ves?
Y se cayó de repente al suelo.

-Pobrecito, ¿te has hecho daño?
-Un poco, estoy bien –dijo incorporándose- creo que estoy lleno de ti, y no sé como liberarme.-¿Desde cuándo te sientes así?
-No sé...creo que desde siempre, o sea, desde ayer. Me llena tu tristeza, no lo puedo remediar...con lo agustito que estaba yo antes, vacío de nada.
Comencé a sentirme apenada por Quinto Redondo, empezaba a ponerse cuadrado de tanta angustia...
-Espera Quintito, voy a mirar en el libro de recetas de cocina, tal vez tenga solución tu llenura. A ver, a ver...rosquillas de anís, roscas de canela, rosquillas fritas...no viene nada sobre redondos llenos....bueno sí, pero son de carne no de azúcar. ¿Cómo lo ves?
-No sé...
-Está visto que hoy saber no sabes nada...Esta ignorancia tuya ¿será consecuencia de haberte llenado de congoja? ¡Ay! Redondito... se te está poniendo cara de rombo...Espera, tengo una idea. Voy a coger la manga pastelera, la que utilizo para rellenar buñuelos, sólo que esta vez en lugar de inflar con crema apretando hacia adentro, sacaré de ti mi tristeza, ya verás.
-¿Eso duele? Susurró Quinto Redondo...
-Ni te enteras.
A Redondito le iba cambiando la cara en graciosas figuras geométricas, pero yo no decía ni “mu”, es muy sensible, mira que llenarse con mi tristeza... Con mucho cuidado, que así hay que hacer estas cosas, acerqué el orificio blanco de la manga pastelera y despacito, despacito, tiré del émbolo hacia fuera.
-Me haces cosquillas, decía Quinto Redondo mientras recuperaba su estructura.
-Listo, Quintito, ya estás vacío.
-Ayyyyyyyy, qué gusto. Y ahora ¿qué vas a hacer con lo que está dentro de la manga?
-Pues lo que hay que hacer con las tristezas, abrir la ventana y que se vayan volando.
Quinto Redondo se fue a su sitio, justo detrás del radiador del pasillo, iba balanceándose de lado a lado, flotando de vacío, repleto de alivio.Me sorprende la afición de ciertas personas por el coleccionismo, voy a seguir planchando, no me gusta guardar arrugas.

septiembre 05, 2007

MANUEL FERRERO, MAESTRO EN EL ARTE DE CONTAR CUENTOS

Detrás de las palabras, dentro de las preposiciones, entre pronombres y adjetivos repetiré para que se escuche...

Erase una vez una mujer buena, llamada Ani Mada, que soñaba todos los días. Soñaba que el mundo era un paraíso, pero levantaban mares de hormigón, soñaba que sería más libre con el progreso y sin embargo se notaba encadenada por la tecnología. Creía que la riqueza tenía forma de abrazo, sabor de fuente fresca y brillo de sol, en cambio perseguía monedas y billetes, trabajando duro y aceptando ciertas dosis de injusticia cotidiana para pagar sus facturas.

Una tarde al apagar la tele, llena de miserias y mentiras, lo descubrió mirando el cielo gris de su ciudad (como añoraba el azul del horizonte sin barreras): "El mundo es un jardín para que los niños jueguen". No había que asustarse de nada. La vida era un cuento de hadas, una oportunidad de ser la princesa que llevaba dentro.
Salió a la calle y se puso a danzar, mientras se repetía en sucorazón esta frase: "Lo susurraré a los voluntariosos, lo gritaré a los pasivos, lo llevaré por todos los rincones hecho canción, cuento o sonrisa." Gritó ilusionada que era posible conservar el paraíso de la tierra en la que vivimos, respetar a los animales, bendecir los ríos, limpiar los mares, llevar alimentos a todas las bocas y serenidad sabia a todas las razas. La tomaron por loca, la marginaron, le negaron importancia y acallaron su voz con bulos (era estúpido bailar en la calle, estaba hecha para circular) pero no se rindió.

Ani se decía: "Mil veces nos callarán, otras diez mil nos pedirán que dejemos de luchar por un imposible, pero, mano sobre mano, no lucharemos. Es hora de construir corazón con corazón al borde... los latidos entonarán su canción enamorada: El mundo es un jardín para que jueguen los niños".Pronto descubrió que no estaba sola. Miles de mujeres y de hombres sembraban, construían con respeto, pintaban, cantaban, contaban o escribían, cocinaban, construían instrumentos, repartían alegría y filosofaban con amor. Empezaban a redefinirse las sociedades de manera silenciosa. El miedo había sido desterrado de la vida de estos seres y con confianza, iniciaban una revolución silenciosa. Aquello le animó a seguir. Tenía que comenzar a transformarse por dentro. Haría de su vida un ejemplo.

Cierto que una masa ingente, mantenía el sistema, pero se dijo: "He mirado debajo de las hojas que el otoño arroja desde los castaños, he dormido acurrucada en la brisa que mece los sueños y por fin lo sé... lo sé... lo sé... El mundo no se cambia, pero el amor lo rejuvenece, el mundo no se arregla pero el amor lo salva".

Es necesario entregarse entera para que otros se animen a regalarse. La esperanza es que cunda como la yesca su pequeña lección de amor.

Sabía de sus imperfecciones, pero también, que nadie vale más que nadie y ella encontraría su sitio. Cubrió muchos de los edificios oficiales de corazones rojos y una frase repetida que rezaba así: "No se sirve al dinero, sino con amor".
Cada vez que se encontraba con alguien sonreía y soñaba que pararían juntos las guerras del mundo, que las religiones no levantarían muros, sino que construían escaleras al único Dios, que se podría usar un coche que no ensuciase, que las térmicas acabarían esparciendo vahos de eucalipto y que las centrales nucleares se sustituirían por paneles de sol y molinillos de viento. ¡Cómo se reía el rebaño! Le repetían: "No tienes, no hay bastante, nada es suficiente, todo esta hecho para consumirse. Lo que regales nadie lo agradecerá y todos te acabarán engañando. Quien no compite no sobrevive".Ella dejó de competir. Cooperaba. Ayudaba a todos y misteriosamente siempre encontraba ayuda.

Dejó su viejo trabajo de secretaria, en el que recibía voces y gritos del jefe. Allí todo se contaba y medía, menos la generosidad. Si podían darte uno, no te daban los tres que merecías.

Comenzó a tejer tapices y a venderlos. ¡Estás loca! con eso no serás capaz de pagarte un techo y de alimentar a tu hija. Y ella miraba con ternura a todos pensando que el mundo es una noria grande de cangilones dorados que gira y gira, hoy arriba, y mañana abajo, pero entre vuelta y vuelta los que sonríen nos lo recuerdan: "El mundo es el jardín en el que los niños juegan". Y con dedicación y ardor dulce, prosperó tanto, tanto, tanto, que los envidiosos al ver su gran riqueza dicen que tuvo suerte, pero Ani Mada, no congela el flujo del mundo y aunque es rica en dinero gracias a sus tapices, deja que la moneda ruede y a menudo la regala. Siempre paga en exceso a aquellos a los que contrata y nunca le ha faltado nada. Ella sabe que la prosperidad es un estado de ánimo, el frescor de las fuentes, la claridad del sol, la igualdad de los pueblos y el amor a la vida. Lo demás es parte de su equipaje para ser la princesa de su propio cuento de hadas. Tanto me impresionó su ejemplo, que he perdido el miedo y me he puesto a soñar y soñando me nació este canto:

Detrás de las palabras,
dentro de las preposiciones,
entre pronombres y adjetivos repetiré para que se escuche...
"El mundo es un jardín para que los niños jueguen".
Lo susurraré a los voluntariosos,lo gritaré a los pasivos,
lo llevaré por todos los rincones hecho canción, cuento o sonrisa.
Mil veces nos callarán,otras diez mil nos pedirán
que dejemos de luchar por un imposible,pero, mano sobre mano, lucharemos.
Es hora de construir corazón con corazón al borde...
los latidos entonarán su canción enamorada:
"El mundo es un jardín para que jueguen los niños".
He mirado debajo de las hojas que el otoño arroja desde los castaños,
he dormido acurrucado a la brisa que mece los sueños,
y por fin lo sé... lo sé...lo sé...
el mundo no se cambia,pero el amor lo rejuvenece,
el mundo no se arregla pero el amor lo salva,
el mundo es una noria grande de cangilones dorados
que gira y gira hoy arriba,y mañana abajo,
pero entre vuelta y vuelta los amigos que sonríen nos lo recuerdan:
"El mundo es el jardínen el que los niños juegan".

septiembre 02, 2007

DESHOJANDO VOCALES (Ana C. González)

La noche en la que todas las estrellas se transformaron en margaritas, Carmen Alonso dejó de deshojar pétalos, sabía quién la quería.

Frente al ataúd de quien había sido su marido, decidió que la vida es demasiado corta como para planearla en un tanatorio, el tiempo transcurre muy despacio cuando se trata de olvidar.

Hasta entonces había intentado ahogar todos sus recuerdos en alcohol, sólo flota aquello que está hueco. El corazón de aquel cadáver inexpresivo era una cáscara vacía. ¿Cuántas veces la había fallado?

Una sonrisa improcedente iluminó el rostro de la viuda.

-Ayyy Pedro...si hubieras cambiado la primera vocal del verbo fallar por la penúltima...y, mejor aún, si hubieras conjugado conmigo ese verbo la mitad de las veces que abusaste del primero...

-Me estoy volviendo obscena, se dijo Carmen, tendré que lavarme el pensamiento con jabón.

Manos y brazos de seres totalmente ajenos a las elucubraciones de Carmen, se afanaban en consolarla.

Del tanatorio a la iglesia, de ésta al cementerio. Lápidas ilegibles, ángeles y cruces se disputaban el descanso en paz. Vírgenes pocas, santos ninguno. Entre coronas y pañuelos, Carmen vio a Daniel López, su vecino de frente despejada no por incipiente calvicie, más bien por ausencia de lucidez; de eso alardeaba su difunta un día antes de subir al autobús que conducía Pedro y cuyo destino original, el mar, quedó truncado por una curva de poca visibilidad.

Los dos matrimonios compartían veladas de mus y pólizas que aseguraban el acá si alguno de ellos emprendía viaje al más allá.

Carmen y Daniel sabían que Pedro y la difunta conjugaban varios verbos a solas, en posición horizontal.

Daniel se acercó a dar el pésame a Carmen, ella le preguntó:

-¿Cuál es tu vocal favorita?
-Ya lo sabes, Carmen, la “o”.
-Vamos a la casa nueva Daniel, estos no nos vuelven a fallar.
-Querida, tan sólo se echan en falta las caricias pendientes de conocer.
Carmen miró la despejada frente de Daniel, la difunta mentía.