mayo 27, 2007

DE MAYOR... QUIERO SER PEQUEÑA


LA QUINTA MONTAÑA (Paulo Coelho)


Los niños no tienen un pasado; todo lo que cuenta para ellos es el momento presente.
Todo ser humano, en algún momento, ve una tragedia cruzar por su vida; puede ser la destrucción de una ciudad, la muerte de un hijo, una acusación sin pruebas, una enfermedad que invalida para siempre. En ese momento, surge una pregunta: "¿Por qué te aferras tanto a una existencia tan corta y tan llena de sufrimiento? ¿Cuál es el sentido de tu lucha?" Quien no sabe responder, se conforma. Quien busca un sentido para la existencia, considera que el destino ha sido injusto y decide desafiarlo. En ese momento desciende un fuego de los cielos, no aquel que mata, sino el que destruye las antiguas murallas y da a cada ser humano sus verdaderas posibilidades. Los cobardes nunca dejan que su corazón sea incendiado por ese fuego; todo lo que desean es que la nueva situación vuelva rápidamente a ser lo que era antes, para poder continuar viviendo. Los valientes prenden fuego a lo que era viejo y, a costa de un gran sufrimiento, abandonan todo y siguen adelante. "Los valientes siempre son obstinados".
Precisamos escoger y no aceptar nuestro destino. Cada uno tiene un nombre de cuna, pero tiene que aprender a bautizar su vida con la palabra que eligió para darle un sentido. ¿Se puede borrar del corazón el dolor de una pérdida? No. Pero puede alegrarse con una ganancia. Las tragedias ocurren, pero nada de esto tiene importancia, pasaron y listo. A partir de ahí tenemos que olvidar el miedo que nos provocan e iniciar la reconstrucción. Las tristezas no se quedan para siempre, cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos.
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Ante una segunda oportunidad: no cometas el mismo error dos veces. Nunca te olvides de la razón de tu vida.
Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.

mayo 25, 2007

EL MAR

El mar encanta, el mar mata, conmueve, asusta, también hace reír, a veces desaparece, de vez en cuando se disfraza de lago, o bien construye tempestades, devora naves, regala riquezas, no da respuestas, es sabio, es dulce, es potente, es imprevisible. Pero, sobre todo, el mar llama. Lo descubrirás. Es lo único que hace, en el fondo: llamar. No se detiene nunca, te entra dentro, se te echa encima, es a ti a quien quieree. Puedes disimular, no te sirve de nada. Seguirá llamándote. Este mar que estás viendo y todos los otros que no verás, pero que estarán siempre al acecho, pacientes, un paso más allá de tu vida. Los oirás llamar infatigablemente. Sucede en este purgatorio de arena. Sucedería en cualquier paraíso, y en cualquier infierno. Sin explicar nada, sin decirte dónde, habrá siempre un mar que te llamará.

¿Sabes qué es lo más hermoso de aquí? Mira: nosotros caminamos, dejamos todas esas huellas sobre la arena, y ahí se quedan, precisas, ordenadas. Pero mañana, cuando te levantes, al mirar esta enorme playa no habrá ya nada, ni una huella, ni una señal cualquiera, nada. El mar borra por la noche. La marea esconde. Es como si no hubiera pasado nunca nadie. Es como si no hubiéramos existido nunca. Si hay un lugar en el mundo en el que puedes pensar que no eres nada, ese lugar está aquí. Ya no es tierra, todavía no es mar. No es vida falsa, no es vida verdadera. Es tiempo. Tiempo que pasa. Y basta.


OCÉANO MAR (Alessandro Baricco)

mayo 17, 2007

LOS DONES DE LOS CUENTOS (Paco Abril)


"Érase una vez..." Sólo la lectura o mención de esta frase es capaz de evocar en casi todos nosotros un caudal de sensaciones y recuerdos capaces, por sí mismos, de trasladarnos a ese maravilloso mundo mítico donde habitan dragones y bellas princesas, lobos feroces y castillos encantados, héroes magníficos y brujas perversas, bosques mágicos y hadas envueltas en luces de colores. Pero, ¿son los cuentos algo más que inocentes fantasías destinadas a entretener niños? La respuesta es sí: el cuento es un espejo mágico en el que se nos invita a penetrar para reconocernos.

¿Qué les dan los cuentos a los niños que tanto les atraen?

Son una necesidad vital, como la comida. Se dirigen al oído emocional del niño, su oído más fino. Los cuentos forman un mapa emocional de la información para cubrir necesidades, si yo doy al niño cuentos de alegría, de amor, de aventuras, él lo registra en su mundo emocional y cubre las necesidades emocionales que tenga en ese momento.

El cuento de noche para niños es un pasaporte imprescindible al país del sueño

Cuando leemos un cuento a un niño regalamos mucho más que tiempo y palabras. Los cuentos siempre son de hadas, aunque ellas no aparezcan en la historia, llevan parte de sus dones:

Don del afecto: Te cuento este cuento, porque te quiero. El solo hecho de contar el cuento es ya sinónimo de afecto, de apoyo y, al mismo tiempo de alimento a la permanente necesidad afectiva que tenemos los seres humanos. Sentirse querido da más fuerza que ser fuerte.
Si nuestro hijo se siente querido, querrá jugar, conocer y descubrir el mundo, se sentirá más seguro, desarrollando su capaidad intelectual, creatividad, autoestima... Por eso las palabras de los cuentos, para que sean importantes para nuestros hijos, tienen que ser afectivas.

Don del Acercamiento a la Realidad: Los cuentos son la forma de contar la Verdad de otra manera; una manera que parece mentira pero no lo es. ¿Nadie se ha dado cuenta que si los cuentos fuesen mentiras, los niños serían los primeros en rechazarlos? Saben que la historia puede no ser cierta pero lo que ellos sienten al escucharla es real. Independientemente de donde transcurra la historia del cuento, si los personajes son pájaros que hablan, o la acción transcurre en un planeta inexistente, lo que les importa realmente a los niños es la Verdad de la que está impregnada esa historia. Hay que enseñar a nuestros hijos Verdades, aunque en pequeñas dosis, sabiendo ajustar nuestro lenguaje. A través del cuento, el niño comprende las tramas de la vida real, ya que en los cuentos, fundamentalmente, se utiliza un lenguaje ajustado a sus intereses, necesidades, etc. Para los niños es muy difícil descifrar algunas situaciones familiares. Por ello, el cuento se puede convertir en el mejor intermediario para interpretarlas.

Don de la Fuga: Los cuentos les permiten a los niños liberarse de la tensión de la realidad. ¿Cuántas veces pronunciamos la palabra no a nuestros niños? ¿O cuántas veces los recriminamos sin darnos cuenta de ello? Como paliativo, vaya la lectura de un cuento, y si es de risa y humor, mucho mejor. Nada como la droga natural de la alegría para que el niño “se fugue”, del estrés de la vida cotidiana. Proporcionamos alas a nuestros hijos, a través del cuento, permitiéndoles viajar a mundos desconocidos, y a la vez, escaparse de aquello que les angustia.

Don del consuelo: Se cuentan los cuentos para dormir el miedo, para calmarlo. El lenguaje de los cuentos es un masaje aliviador, toda vez que el lenguaje es una piel: “Yo acaricio mi lenguaje con otros”. Para que el don del consuelo haga efecto, se necesita dedicar tiempo y constancia a la lectura de cuentos.

Don del alivio: Los cuentos son un masaje aliviador y un espejo en el cual los niños pueden entenderse a sí mismos, por eso tienen que tener un final con una opción de esperanza.

Don de la Identificación: - Niñas y niños se ven reflejados en los cuentos como si estuvieran viéndose en un espejo. Ven como otros están pasando las mismas situaciones y se identifican con ellos: "Este personaje tiene miedo, cree que no va a poder salvarse, igual que tú. Pero mira, él ha conseguido salvarse, igual que lo puedes conseguir Tú". El niño no escoge al personaje por su heroicismo, sino por la mayor o menor identificación del mismo.

Don del Deseo de leer más: Si a los niños les ofrecemos cuentos que les fascinen, desearán seguir leyendo cuando aprendan a leer, porque han comprobado por ellos mismos que en los libros hay todo tipo de historias apasionantes.

Don del Conocimiento y de la Imaginación: - Los cuentos no sólo dan respuestas a las necesidades de los niños sino que también les suscitan todo tipo de preguntas. Las preguntas son la base para incitar a los niños a descubrir nuevos conocimientos, a construir su inteligencia. Por otra parte, los cuentos también desarrollan la imaginación, capacidad sin la que los hombres no hubiesen salido de su estado animal. Todo lo que nos rodea ha sido creado por el hombre, y a diferencia del mundo natural, el de la cultura es producto de la imaginación.



Paco Abril es escritor, cuentacuentos; creador y director del suplemento infantil La Oreja Verde y Director de Programas Educativos de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón.


mayo 08, 2007

PIES HERMOSOS (Mario Benedetti)

(Fotografía de Javier Romero)

La mujer que tiene los pies hermosos nunca podrá ser fea mansa suele subirle la belleza por tobillos pantorrillas y muslos demorarse en el pubis que siempre ha estado más allá de todo canon rodear el ombligo como a uno de esos timbres que si se les presiona tocan para elisa reivindicar los lúbricos pezones a la espera entreabrir los labios sin pronunciar saliva y dejarse querer por los ojos espejo

la mujer que tiene los pies hermosos sabe vagabundear por la tristeza.





DE GOTA EN GOTA (Andrea Mateo González)



















Gota a gota,
veo la lluvia caer,
y al chocar contra el suelo,
se comienza a deshacer.

Gota a gota,
la lluvia regresa al mar.
Pasa de ser aguacero,
a convertirse en sal.

Gota a gota,
las nubes se quedan solas,
observando cómo el agua
cae entre las olas.

mayo 01, 2007

CUESTIÓN DE TIEMPO


Mi abuela vivía en el sobreático segunda del número dieciséis, calle Besós, en Barcelona. Allí pasé gran parte de los veranos de mi infancia. Lo mejor de aquel sobreático era la terraza, grande y soleada, con vistas a la noria del Tibidabo (a la derecha) y al frondoso jardín que custodiaba la enorme piscina de la señorita Erta Franklin (abajo), en la que jamás vi bañarse a nadie.

Yo tenía un pequeño artilugio de plástico en el que chapoteaba y del que salía, de vez en cuando, para mirar aquel desperdicio de diversión en la casa de allá abajo. A veces, mientras jugaba en aquel diámetro azul, primo hermano de Michelín, mi abuela salía a la terraza, observaba sus plantas, macetas cuajadas de claveles, geranios y pendientes de la reina; después se quedaba con la mirada perdida, apoyaba los brazos en la barandilla y miraba a algún punto del horizonte. Siempre me pregunté en qué pensaría cuando se quedaba así, inmóvil y ausente.

Hace un par de meses llené las macetas del balcón de mi casa con surfinias, estoy cansada de mirar hacia abajo y a la derecha, además, en León no hay Tibidabo ni vive ya la señorita Erta.

Al día siguiente de plantar las flores nevó, ¿cambio climático o ganas de fastidiar mis experimentos en jardinería?, no lo sé, pero lo mejor que se puede hacer frente a las borrascas (meteorológicas o humanas) es ponerse a cubierto; las macetas del balcón de la calle pasaron a formar parte del balcón del patio, cerrado a las inclemencias del tiempo. La jardinera decidió hacerse un favor y pasó a formar parte de la unión de jardineros de la tierra, cerrado a las inclemencias abusivas.

En estas semanas ha pasado de todo (meteorológica y humanamente hablando), no obstante, las plantas han sufrido menos que la jardinera.

Cuestión de tiempo.