febrero 24, 2007

CARTA DE ESTUDIANTE DE PSICOLOGIA APLICADA


Queridos padres:

Desde que vine a la universidad no os he escrito ni una sola vez y ahora lamento mi falta de consideración. Con esta carta os pondréis al día, pero antes de seguir leyendo, por favor, sentaos. No sigáis leyendo hasta que os hayáis sentado, ¿de acuerdo?

Ahora me va bastante bien. La fractura de cráneo y la conmoción cerebral que sufrí al saltar por la ventana cuando se incendió mi dormitorio, poco después de llegar aquí, están ya casi curadas. Sólo estuve dos semanas en el hospital y ahora ya casi veo bien y sólo me duele la cabeza una vez al día. Afortunadamente, un empleado de una gasolinera cercana vio el fuego y cómo salté y fue él quien llamó a los bomberos y a la ambulancia. También fue a visitarme al hospital y, como me había quedado sin habitación por el incencio, tuvo la amabilidad de invitarme a compartir su apartamento. En realidad está en un sótano, pero me encanta. El chico es estupendo; estamos profundamente enamorados y pensamos casarnos. Todavía no hemos fijado la fecha, pero tendrá que ser antes de que se empiece a notar mi embarazo.

Sí, estoy embarazada. Sé cuánto deseáis ser abuelos y estoy segura de que recibiréis bien al niño y le ofreceréis tanto amor, dedicación y ternura como me disteis a mí cuando era pequeña. La razón del retraso de nuestra boda es que mi amigo tiene una pequeña infección que nos impide pasar los análisis de sangre prematrimoniales y que, por descuido, me ha contagiado. Sé que lo recibiréis en nuestra familia con los brazos abiertos. Es amable y no muy educado, pero ambicioso. Aunque su raza y su religión son diferentes de las nuestras, por la tolerancia que tan a menudo habéis expresado sé que eso no constituirá motivo de preocupación.

Ahora que ya os he puesto al día, quiero deciros que no se incendió el dormitorio, que no he tenido conmoción cerebral ni fractura de cráneo, que no he estado en el hospital, que no estoy embarazada ni comprometida, que no tengo ninguna infección y que no hay ningún amigo. Sin embargo, me han dado suficiente en Psicología Evolutiva y me han suspendido en Estadística, y quiero que deis a esas notas su justo valor.

Con todo cariño,

Lourdes

R.B. Cialdini (1990) Influencia, ciencia y práctica.

febrero 15, 2007

PASAR POR LA VIDA...Y VIVIR

Esta es una historia antigua, la contó Agustín de Hipona: Era una playa amplia y poco visitada. Kilómetros de arena y soledad. Al subir la marea las olas llegaban cargadas de espuma y arrastraban docenas de estrellas de mar. El sol en la mañana y la luna en la noche hacían brillar a las pobres estrellas varadas en la arena.

Un hombre caminaba todos los días por la playa y contemplaba con tristeza la escena. Ese día vio también un niño que iba recogiendo estrellas y las devolvía al océano.


-¿Por qué haces eso? -Ha bajado la marea, el sol brilla con fuerza, si estas estrellas se quedan ahí, se secarán y morirán. -Hay miles de kilómetros de playa repartidos por todo el mundo. Hay cientos de miles de estrellas por todas esas playas. Y tú, aquí, te dedicas a devolver al océano unas pocas. No creo que eso influya mucho. ¿Qué importancia puede tener?

El niño miró al hombre, recogió otra estrella, la arrojó al agua, y le dijo:
-Para ésta, sí tiene importancia. Al día siguiente el hombre y el niño, juntos, se pusieron a devolver estrellas al océano. El sol seguía calentando en el cielo azul, el mar rompía en la playa llenando con su sonido la soledad y algunas estrellas volvieron a encontrarse con la vida. La peor cosa del mundo es pasar por la vida y no vivir...

febrero 01, 2007

NIEBLA DESDE EL BALCÓN

Me gusta la niebla y el frío; pasear entre la primera, bien abrigada, combatiendo al segundo es uno de los grandes placeres del invierno. Camino por las calles de todos los días y, sin embargo, la niebla hace que se desdibujen los edificios. Con poca imaginación puedes pensar que la reina de las nieves respira cerca, de ahí el vaho nebuloso; con mucha no estoy en mi ciudad, ni en mi país...ni siquiera en este mundo. Después de todo ¿quién no se imagina lo desconocido entre brumas?
Esta mañana, intentando divisar el final del pasadizo de Enero, confundí la calima de León con el horizonte mediterráneo y añoré el balcón de Sitges, frente al mar.
NUBES COMO ROSTROS (Isabel Urueña)
Hay mañanas en las que,
de bien temprano,
las nubes ya ostentan rostros
como ideas.
Desde arriba ortigan
nuestras mejores intenciones;
ofrecen pan de flor a la melancolía y,
subrepticias,
instalan en las horas por venir
una explosión intermitente y sorda

de laxa pesadumbre.