agosto 04, 2006

SIRENA AL PIL PIL (¿Sabía?)


Sabía que al sentir aquel crujido seco, en el centro de su cuerpo, lo mejor que podía hacer era quedarse en casa, en compañía de algún viejo amigo literario, lo sabía, pero no lo hizo. Su estómago marino demandaba alimento. Ella detestaba aquel rumor, le hacía recordar todas y cada una de las noches monásticas que había pasado...desde la última vez. Sacó del armario su cola de sirena, la planchó con agua dulce, cubrió su pecho de algas y se dispuso a cumplir con el viejo ritual: pesca y captura.
Sabía que el acuario estaba lleno de tiburones, pirañas y algún que otro pez. Sin más, se zambulló. Nuestra acuática dama tenía gran éxito en aquella pecera, había desarrollado un finísimo olfato que le permitía distinguir la sutil diferencia entre el pescado fresco y el que empieza a corroerse de manera putrefacta.
Sabía que, en cuanto a olores, no es imposible el engaño. En esto, distinguió a su objetivo: un bonito salado del norte regateaba entre peces globo y espada. Se dirigió hacia él alabando todas y cada una de sus escamas. Iniciaron una cálida conversación respecto a la forma de unir las algas y el atún, ambos eran excelentes cocineros, ella estaba hambrienta...
Sabía que el bonito del norte querría acompañarla a su cocina.
-¿Hay algo más divertido que una ensalada de atún? preguntó el bonito.
-Un entrecot a las finas algas...dijo ella mirando fijamente al del norte.
-¿Entre qué?
-Entrecot
-Bien, entremos...
Sabía que el atún estaba en su punto, las algas chorreaban caramelo, los dos comieron con los dedos.
-Oso politxe zara(1)...
-Tengo ganas de conocer tu euskal sukaldea (2), ¿me invitas?
-Agur(3)...
Lo que no sabía es que la digestión iba a producirle un sentimiento íntimo e infinito: desalación, huyó a llenarse de mar.
Sabía que él la saciaría.
Moraleja: ¿Pezqueñines? no, gracias. Debes dejarlos crecer.
(1) Oso politxe zara (que guapa/o eres)
(2) Euskal sukaldea (cocina vasca)
(3) Agur (adiós)

agosto 02, 2006

EL CORDERO CONQUISTADOR



Conocí a Manuel Ferrero en un curso de Cuenta Cuentos, él lo impartía. Fue el curso más divertido y emocionante en el que he participado.

Manuel estudió Derecho pero tiene el corazón demasiado grande como para ejercer de letrado; él es un poeta, un ser humano excepcional, un maestro en el arte de contar cuentos, de contarlos y de escribirlos.


"El cordero conquistador" es su primer cuento publicado, magníficamente ilustrado por su amigo Rubén Mielgo.

EL CORDERO CONQUISTADOR
Manuel Ferrero-Rubén Mielgo

Esta es la increíble historia de un pobre borrego que, por su buena voluntad, vivió a salto de mata, tocando nubes en el cielo y consiguiendo la majestad A todo aquel que mete la pata, le he de recordar que lo que no nos mata, nos enseña a volar...

AGRADECIMIENTOS DEL AUTOR

Gracias a todos aquellos que viven del cuento, que creen en nuestros cuentos, sueñan historias de fantasía y hacen reales los imposibles.

Sin todos los que nos han contagiado su ilusión, regalado su tiempo, su corazón y su entregada voluntad, este libro-tesoro que tienes en las manos sería un buque fantasma en el océano encrespado del silencio.

Un mar de manos se nos regaló por sorpresa. Estamos agradecidos, a los que sabéis abrazar, soñar con nosotros y que creéis en la belleza encarcelada de los ideales. Ojalá esta chispa de ensueño os devuelva, vuestra bondad.
Ed. Lobo Sapiens, S.L.