mayo 27, 2006

Este...p´a reir con les luthiers


Flaco, si te querés reir un rato, pinchá en el enlace con forma de faro.

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA




Hace algún tiempo conocí a alguien. Dijo ser un “soñador”, él no sabía dónde llegaríamos –yo tampoco- pero aseguraba que no me faltarían estrellas como techo....
Una, que se pirraba por ese tipo de palabrería, picó y pecó. El caso es que el “peculiar soñador”, se dedicaba –o intentaba dedicarse- a vivir del ocio ajeno, es decir, a organizar excursiones, rafting, sendering, barranquing, escalading, cueving y demás i-ene-gés de tiempo libre.
Una, que es así de solidaria, se dispuso a ayudarle en la tarea, ¿cómo? Me hice monitora de tiempo libre en un curso intensivo, durante quince días.
Fue mi primer campamento en treinta y tres años. El profesor de Dinámica de grupos repitió tantas veces que éramos Educadores Sociales... Durante aquellas dos semanas empecé a tener ganas de saber más, de aprender más.

El ocioso vividor, haciendo gala de su locuacidad, alabó todas mis virtudes y alguna más, “matricúlate, sin duda das el perfil” dijo, y le creí, claro.

Mientras yo estudiaba, él se dedicaba a otros menesteres, “triánguling” le llaman. Era un polígamo, digo polígono (¿en qué estaría yo pensando?) que no me gustaba demasiado. Le mandé a la porring (esto ya lo sabía hacer antes de ser monitora de tiempo libre, lo de la porring, digo).

A lo que iba, que me disperso, el centro asociado de la UNED está en Ponferrada y allí voy dos veces al año a examinarme (Enero-Febrero/ Mayo-Junio). El campus está muy cerquita de un parque, en el parque hay un templete de música, en el templete de música unas escaleras, en las escaleras me siento cada vez que voy a Ponferrada. Miro al sur y me pregunto cómo puedo hacer para olvidar lo que nunca sucedió.

Hoy, al mediodía, no me he sentado en las escaleras del templete de música del parque, muy cerquita del campus. Hacía mucho calor, veía la escalerillas desde la terraza de la cafetería, mientras comía un delicioso bocadillo de pan, recién hecho, relleno de lomo y queso fundido. Entre sorbito y sorbito, vincit qui se vincit, me preguntaba cómo puedo hacer para olvidar.

Hacía tanto calor, la cerveza estaba tan fresca, no había nadie más en la terraza de la cafetería del parque, cerca del campus, donde está el templete de música con escaleras en las que no me he sentado, preguntándome cómo puedo hacer para olvidar lo que nunca sucedió en el sur.

El plato, sobre la mesa, vacío de bocadillo, lleno de migas. Las copas de los árboles brillan entre la brisa. No hay nadie en la terraza de la cafetería, pongo la nuca en el respaldo, elevo las piernas y coloco los pies en la silla de enfrente. El dolor es como la arena dentro de una ostra, se vuelve perla. Y en ese momento...

Cuando no pienso en cómo olvidar lo que nunca sucedió, cuando sé que el dolor se vuelve perla, un pajarillo se posa en el plato, a mi lado, me mira y picotea las migas que sobraron...Canta: ”no hay mal que por bien no venga”

mayo 24, 2006

EL REINO DE JAMALAJÁ. La princesa y el collar



En un feudo muy lejano, el Reino de Jamalajá, gobernaba un Sultán que respondía al nombre de Já.

El Sultán Já de Jamalajá, tenía una hija: la princesa Jí.

Ella , como toda princesa medieval (1) que se precie, no se pirraba por baratijas o bisutería, no, le gustaban las alhajas de oro, del bueno. Anillos, coronas, pulseras, brazaletes, diademas, aretes, cinturones, pendientes y broches componíann su colección. No se quitaba del cuello, excepto para dormir, un collar cuajado de diamantes, con un sol engarzado, color rojo carmesí.

Una noche de verano, calurosa ¡cómo no!. De par en par abierta la ventana mostraba el interior de la principesca habitación. La luz de la luna llena iluminaba aquella alcoba, en el tocador refulgían rayos brillantes.

La princesa Jí dormía sobre sábanas de seda blanca. Un pájaro negro posado en el árbol más alto, del jardín real, observaba maravillado el espectáculo del collar.

En un pis-pas, visto y no visto, la urraca entró embutiendo el collar en su pico. Por si no lo sabes te diré, amigo lector, que estas aves suspiran por los brillos de cualquier intensidad, importándoles un comino el lugar en donde están. La urraca salió volando, con el buche satisfecho por su nueva adquisición.

Hete aquí que al día siguiente, cuando la princesa se despertó sufrió un desmayo sin náusea...

-¿Dónde está el tesoro que en el escote luzco yo? Se ha esfumado...¡oh cielos, qué horror!

Enmudeció la bella dama, llenando su mundo de dolor. La princesa no comía, ni bebía, ni dormía...

El Sultán Já de Jamalajá, no sabía qué hacer viéndola así: suspirando hasta languidecer.

En el reino había un bufón, muy risueño y bonachón, con recato y mucho esmero al Sultán sugirió:

-¿Qué tal si organizas un sorteo? Consistente en encontrar lo que la princesa extraña. Siendo su mano la recompensa, si es que alguien gana.
-Buena idea ésa , bufón. Que te suban el sueldo este mes por la ocurrente insinuación.

El Sultán Já, pese a ser señor feudal(2), pagaba sueldos justos a los habitantes de Jamalajá.

El pueblo entero se puso a buscar (sobre todo los solteros, la princesa no está mal) bajo el cielo, sobre el mar. Nadie encontraba nada...hasta que un día un niño vio:

-¡El collar de la princesa Jí de Jamalajá! En el lago Jijijó.

Allí corrió el pueblo entero, efectivamente, la joya se veía bien...más cuando iban a cogerlo, magia potagia, el collar temblaba y desaparecía...vez tras vez. El tonto más tonto de Jamalajá, vendedor de abanicos, se reía sin parar...

-Así no podréis cogerlo, mirad arriba, ahí esta.

¿Quién hace caso al tonto más tonto declarado? Nadie, a no ser que sea presidente de algunos estados unidos, no es el caso en esta historia.

La noche llegó justo cuando el sol se fue a dormir, todos marcharon a sus casas, excepto el menos sabio del reino. Subió a la rama reflejada en el espejo del lago Jijijó. Allí estaba el collar, no había más que mirar.

Al día siguiente llevó la joya a la princesa, hija del Sultán. Ella, ipso facto, dejó de suspirar. Muy contenta se quedó y el Sultán no digamos, un hijo ganó

Se celebraron esponsales durante nueve días, ni uno menos, ni uno más. Desde entonces en el feudo lejano de Jamalajá, se cierran las ventanas en verano, no vaya a ser que una urraca u otra ave rapaz, entre y se lleve los tesoros que nos hacen suspirar. El príncipe consorte, ex tonto y vendedor, hace su agosto a costa de exportar abanicos al por mayor.

Aquí se acaba el cuento de la princesa y su collar, del bufón, del Sultán, del tonto que no era tanto, de la urraca del reino de Jamalajá.

No olvides, querido lector, que la sabiduría a veces consiste, tan sólo, en saber mirar mejor, ¡ah! y en aprovechar la ocasión.



(1)Medieval: media evaluada, después de su confección, con resultado satisfactorio, por ser princesa en lugar de calceta teje bordados en seda de oro.

(2) Feudal: no muy agraciado, etimológicamente feu dal demonio, en el reino de Jamalajá se perdió el demonio.

mayo 21, 2006

DELANTE DEL ESPEJO





Nacemos solos y morimos solos, en el tiempo que transcurre entre ambos acontecimientos entra y sale gente de nuestra vida. De todos es posible aprender, desaprender; en algunos se puede confiar, a otros... mejor olvidar, aunque en algún momento decidamos desolvidar.

Los compromisos con uno mismo son los únicos que merece la pena llevar hasta el final; los que dependen de segundas, terceras o más personas...pueden perecer en el intento.

Cuando era más joven pensaba que la vida es tan sencilla o complicada como uno esté dispuesto a recorrerla, ahora sigo igual de ingenua, ¿y qué? Me niego a envolverme en lata o volverme témpano.

Pese a la cantidad de variables y circunstancias que nos rellenan y rodean, uno puede decidir plantar cara al mal tiempo, a pesar de los pesares siempre se puede estar peor.

Después del antes en el que pensaba que uno, a solas, es poca cosa para recorrer el mundo, me di cuenta de que poner en manos de otro las riendas es, cuando menos, peligroso. No reivindico todo lo de uno, ni reniego nada lo de dos.

Sé que no me pasa sólo a mí, crecer con la idea de que el ideal perfecto, la familia feliz, consta de padre + madre = hijos; bendecidos –eso sí- por el espíritu santo o el laico, rompe los esquemas, las ganas, los sueños y trae un montón de problemas. Hay tantas familias como individuos, tantas formas de vida como personas, tantas penas como alegrías; lo importante es sentirse bien con uno mismo... ¿fácil? A veces no.

El autoconcepto (dícese de lo que uno opina respecto a sí) y la autoestima (la manera de medir el autoconcepto; si éste es bueno la autoestima es alta, si es malo...baja) son términos de ¿moda?, ¿la panacea de la felicidad?...no lo sé, pero sí sé que, por ejemplo, a mí nadie me enseñó a defender mis derechos, a saber decir no, a defender mis causas –fueran, o no, perdidas- eso que –otro término más- se llama “ser asertiva”.

Bueno, pues ya voy aprendiendo, en resumen se trata de no dar todo por hecho, de dudar de lo que te digan los demás, de “enamorarse de uno mismo sin sentirse correspondido” –ilustre cazurro, dixit- .

A todos y todas los que sienten y no se avergüenzan de demostrarlo, a quienes se han sentido engañados por confiar y, no obstante, siguen confiando en la bondad del ser humano, a quienes alguna vez –o muchas- les han dicho: “espabila”, “la de tortas que te van a dar”, “así no llegarás lejos”, les digo: QUE CAMBIEN ELLOS.

En algún momento, puede que justo hoy haga un año, decidí (no es vanidad ni peco de falta de humildad, es que tengo elevada la autoestima –me trato bien, me quiero mucho, hago cosas que me gustan, no dejo que me hagan daño, me permito equivocarme, afronto mis errores...esas cosas componen la receta-) que la única persona sin la que no puedo vivir, mi bien particular más preciado es....quien veo cuando estoy delante del espejo.

mayo 20, 2006

GRACIAS MIGUEL


Querido Miguel,

En verdad os digo que yo no nací sino para escucharos... "luna se quiere espejar, yo calmar mi sed, novia con cola de pez "(qué inquietante, eh?)
No encuentro un momento pa olvidar... vuestra sonrisa magnética; cuando la veo se dibuja una en mi semblante, cual si de un retrato se tratase... princesa turbia y serena... de serenísimo encanto.

Solicito un minuto, o dos, sentada en vuestras rodillas para que podáis verme bien -respeto vuestra coquetería respecto a no usar gafas y todo lo demás- Lo dejo de la mano de Dios.

Cuando volváis al norte y busquéis vuestra estrella, recordad que donde estoy alcanzo siempre a veros, creedme.

¡Ah! Olvidé deciros que, vivo que no es, pero vivo justo en el mar, bajo el signo de Caín; no niego que he tocado fondo, y digo hondo y profundo, en las razones movedizas del qué ser. No podréis nunca imaginar lo profundo del daño. Si os cuentan que caí, sí, besad al vuelo mi herida de paloma. Agua clara pa beber, de vuestra mano beberé. Agua clara, luna de mayo es un aguamor que me ahoga despacio.

Mientras respire, así me pase, paso a paso seguiré vuestro amor celeste.

Cantad fuerte hermano: “olvídame tú, que yo no puedo” . Siento poneros entre la espada y la pared...me han comido el corazón (estoy aquí, no ves, si no vuelves no habrá vida, no sé lo que haré...)
Dignamente un abrazo, en fin, nada particular.
Morena tuya




mayo 18, 2006

De la A a la Z






Siempre voy corriendo, tengo la mala costumbre de jugar con el reloj.

-A ver quién llega antes, le desafío por segundos. -¿Ves? a tiempo.

Justo en ese momento... semáforo en rojo y el muñequito guiña un ojo a crono.

-Vaaale, me has ganado.

Pasa la fila de coches, me entretengo mirando el edificio donde trabajo. Lo que hace una mano de pintura...tres meses estuvo la fachada escondida tras andamios, ahora se ve espléndida, me digo. Es-plén-di-da palabra resuena en mi cabeza, miro a la izquierda.

Desaparece la fachada, desaparece la pintura, un hombre sentado al lado de una maleta, un bote de metal esperando y una nota con letras. El hombre está sentado. Sujeta la cabeza con las manos, mira al suelo, al bote.

El semáforo se ha puesto verde, crono me avisa: “llegas tarde”. No puedo moverme. Es-plén-di-da palabra resuena en mi cabeza.

No parece un mendigo, no está enfermo, no pide nada. Habla la nota: “POR FAVOR, LE RUEGO QUE ME AYUDE A REGRESAR A ZARAGOZA”

Es-plén-di-da Za-ra-go-za.

Miro al hombre, cabizbajo, miro el cartel, leo la nota...imagino: está solo, no tiene a nadie, le han abandonado, llego tarde.

Una vez estuve en Zaragoza, tuve que escuchar: “la tecnología resuelve esas cosas”. Esas cosas... empezamos en la A, de Asturias, terminamos en la Z, de Zaragoza. De la A a la Z.

Es-plén-di-da Za-ra-go-za.

Esas cosas que pasan cuando una y uno, siendo dos, llegan a ser tres. Leo la nota: "Por favor, le ruego que me ayude..."es-plén-di-da Za-ra-go-za. Busco en el bolso, saco la cartera, pongo en el bote tres monedas.

El hombre levanta la cabeza, no sonríe, no le sale, no hace falta, lo dice su mirada: “por favor, le ruego que me ayude a regresar a Zaragoza”.

Cruzo la calle, entro en el ascensor, me miro en el espejo “la tecnología resuelve esas cosas”, de la A a la Z, una mano de pintura... hoy me va a hacer falta.

mayo 14, 2006

JUAN DEL ENZINA. CLASE DE LITERATURA


Hace veinte años estudiaba en el instituto que se ve en la foto. Conservo con agrado recuerdos, una amiga y varios conocidos. Tuve profesores y profesoras, algunos mejores que otras.

Durante todos estos años, he viajado en el tiempo infinidad de veces recordando las clases de literatura del primer y segundo curso.


Venancio Iglesias Martín era mi profesor, algunos de sus exámenes fueron así: “Coged lápiz y papel, escribid: nada dice en contra del amor que el ser amado no haya existido jamás”, "Carta de pésame a Jorge Manrique por la muerte de su padre" y, si no recuerdo mal, otra al Arcipreste de Hita mientras estuvo encarcelado. Organizaba cursos de fotografía (siempre me quedé con las ganas de asistir, no tenía cámara).

Un día nos explicó detenidamente lo que era la nostalgia, "algún día lo entenderéis", pronosticó. "Imaginad que os gusta mucho un chico, o una chica, y que vais al cine a ver una película con él, o ella. Por supuesto no hacéis ni caso de la pantalla, vuestra atención se centra en el/ la acompañante. Con el transcurrir del tiempo olvidaréis a ese chico, o chica. Dentro de muchos años, cuando estéis en vuestra casa, tal vez pongan en la tele -la caja tonta- la película que aquel día visteis en compañía de aquella persona que tanto os gustaba, no recordareis su nombre, ni su cara...sin embargo, podréis oler su perfume, el que llevaba en aquella cita. Eso es la nostalgia"

En sus clases aprendí a sentir, a fijarme en detalles invisibles para el resto, a coger gusto por la lectura (siempre hay tanto que leer...) a no decir "de que" de manera indiscriminada, a huir de los "best seller", a dosificar la caja tonta, a pensar, a intentar escribir... Me enseñó cosas que me han ayudado y me ayudarán mientras respire. Es más, uno de los motivos de mis ganas de cambiar de profesión es porque creo que la Educación abre el horizonte, las ganas de saber, el aprender a aprender es la manera: aprender a buscar información y transformarla en conocimiento. El secreto está en arder de amor y propagar el incendio (Gabriel Celaya) -aunque el ser amado no exista-

Durante estos años que han pasado, me encontré varias veces con él por la ciudad, le saludaba y él correspondía a mi saludo. Sabía que no se acordaba de mí (¡tantas alumnas y alumnos habrá tenido durante los años que ejerció la docencia!) además, hace veinte años yo era mucho más tímida de lo que soy ahora, no fui una alumna brillante pero sí una alumna escuchante.

En enero de este año volví a encontrarle y esta vez, además de saludarle, me paré a darle las gracias; por todo lo que aprendí en sus clases, porque la literatura me ha salvado del abismo en dos ocasiones (por lo menos), porque es mi profesor más querido y recordado. Sabía que ya está jubilado y que ha ganado varios concursos de cuentos (mi profe escribe muy bien, hace que vivas lo que lees) llevaba uno de ellos “La mariquita” y me lo regaló.

Me asomo hoy a esta ventana para, de nuevo, darle las gracias: por lo que me enseñó hace veinte años y por lo que he aprendido ahora, por los mitos griegos que me envía para leerle a Andrea, por sus ánimos (me dice: “siéntate y escribe”)


Siempre será mi profe más querido y recordado. Venancio, GRACIAS.

mayo 11, 2006

GANA LA BANCA...

Cualquier parecido con la realidad, no es mera coincidencia.


La lechera lleva un lustro y medio resistiendo el temporal, es decir: doble de gastos-mitad de ingresos. Es una fenómena jugando al monopoly, la reina de las tarjetas: pone-quita-entra-sale... al filo de la línea roja, sí, de momento lo controla.

...y con este reintegro me apunto al curso de gestión de granjas, cuando cobre la beca... merezco un fin de semana en la playa....este mes ahorré en el gas ¡qué bien! lo invierto en “no te acostarás sin saber una cosa más”...

En estos pensamientos se entretenía una mañana. De pronto, suena el teléfono...
¿Sí...?
Buenos días, ¿está la lechera de la casa?
Al aparato, dígame
Estimada lechera, me es grato comunicarle que la entidad banquera a la que represento, piensa de forma incansable en sus clientes. Hemos comprobado que el próximo otoño finaliza el acuerdo hipotecario de su granja.
Gracias, lo sé.
Dada la tendencia alcista del mercado y que sus vacas no se pueden ordeñar más...estamos seriamente preocupados...por usted, claro.
Muy amable de sus partes, perdón, de su parte.
Esta oferta que le hago es por su bien: garantizamos su préstamo a un tipo fijo durante los próximos tres años; así dormirá tranquila, sin sobresaltos, se ponga como se ponga el interés bancario.
Qué amabilidad, ¿a cambio de...?
A cambio de su seguridad: una prima única....
Prima única... me suena familiar, vive en Barcelona, sí...
Espere, me he expresado mal... usted desembolsa 1000 euros y, ¡hala!, a descansar
¿Quiere decir que debo entregar al banco cántabro-del medio-hispánico, déjeme pensar....el importe de la leche que ordeño durante treinta y cinco días?
Lo hacemos por su bien, para su seguridad, le advierto que el interés va a subir...al infinito y más allá.
Qué amables, qué atentos...pensando siempre en el consumidor.
Por supuesto, somos su banco servidor.
Bueno, lo consultaré.
Como desee, que tenga buen día.
Igualmente usted, también.

Mil euros para el zapato fino...así, porque sí. Bonita manera de ganar jugando, venga a llenarse la cartera, ¡menudo botín!

A la porra mis sueños de lechería al por mayor...si le entrego esa cantidad: adiós curso y playa...no puede ser que esto suba tanto, ¿envida a grande?. Muy bien: órdago, las vacas ya son mías.

Final-añejo: ¿Tropezará la lechera? ¿derramará el cántabro? Pase lo que pase, gana el banco.


mayo 06, 2006

EL + ELLA = LA SUMA DE LOS DOS


Él nació en Julio, ella en Diciembre.
Él vivía tragedias, ella comedias.
Él veía nubes rosas, ella azul de mar.

Él lloraba a escondidas, ella le consoló.
Él dijo que era su estrella.
Ella se enAmoró.

Él viNo a su lado, ella era feliz.
Él no Decía lo mismo.
Ella conoció el doloR.

SE acabó.

¿La esencia de esta historia de Amor?
Nuestra hija, la suma de los dos.

mayo 04, 2006

ADURAS PENAS (Ana C. González)


Aduras Penas, consiguió llegar al primero de Mayo. Si alguien le hubiera preguntado el 20 de Abril, pongamos por caso, “¿tiene algún viaje, excursión o plan para pasar el rato?”, hubiese sonreído, así de medio lado. Era un gesto muy suyo, estudiado; todas las mañanas asomaba ante el espejo, articulaba las cejas hasta encontrar un arco perfecto, la arruga justa, rictus en compostura.

Aduras Penas, estaba arruinado. Nadie lo sabía excepto él y su banco. La culpa es de mi nombre, repetía una y otra vez mientras se dirigía al registro civil. Este nombre que me han puesto atrae malos augurios, golpes de pérfida mirada.

Aduras Penas, se acercó al mostrador donde el funcionario tecleaba contra la página engarzada en la máquina de escribir. Levantó la vista, ¿qué desea?, Cambiar de nombre, el que tengo es un problema, Tiene que venir los martes de nueve a diez, ¿Preciso de algún informe, documento, acta o similar?, El permiso de su padre, No va a ser posible, descansa en paz, ¿Y su madre?, En gloria está, ¿Algún padrino o madrina? Vivo sin acristianar, En ese caso su tarjeta de visita, donde podamos comprobar el nombre que dice usted querer cambiar.

Aduras Penas, regresó el martes a las nueve, ¿Se acuerda usted de mí?, ¿Me dejó su tarjeta?, No, En ese caso...espere, me suena de algo, sí, quiere cambiar de nombre, Exacto, aquí tiene la credencial, Veamos...Aduras Penas...¿qué nombre registramos?

Aduras Penas respiró profundamente, levantó la cabeza, sacó pecho y dijo alto y claro:
Apenas Duros.

mayo 01, 2006

MAYO, MAYO, MAYO...QUÉ LOCURA QUE FUE


Ya, ya sé que faltan 39 días para la vuelta oficial. No he podido resistir la tentación de asomarme a la ventana...

Hay meses en los que doy la vuelta a la hoja del calendario y pienso: “uno más”. Mayo se salva de cruces y rayas, razones tengo; algunas son de antaño, otras no tanto. Todas tienen un motivo:

Porque sí
¿Por qué no?
Los días son más largos
Las fresas
Aunque algún año nieva, lo normal, es dejar en casa leotardos y medias
Un año, una vez, un día de este mes, por quien yo suspiraba vino a buscarme al salir de clase; y aquel año, aquella vez...estuvo bien
Se acerca el verano y el mar
A finales hay cerezas
Los pájaros hacen nidos
C.J.T.M., asomado a su terraza, de madrugada, lanzaba garbanzos a mi persiana...
Los recreos de instituto en el parque del Cid
La feria del libro
La devolución de Hacienda
Los paseos del último mes de embarazo
Laberinto bajo el signo de Caín... qué locura que fue... revolución de amor
Llegan las golondrinas...

Vienen huyendo del alboroto festi-carnavalero que se monta en tierras del sur: ferias, rocíos y cruces de mayo. En La Alhambra no cabe ni un alfiler, vociferan en el telediario, horas de colas y caravanas. Granada tiene magia y tapas, lo sé, y el centro muy sucio, también.

No digo yo que no merezca la visita...digo que en el próximo puente cambies la vista: León y su provincia están llenas de leyendas, buen vino con degustación –invita la casa-, monumentos, parques, limpias y hermosas plazas...

¿Te atreves? ¿A qué esperas para venir?