enero 20, 2006

LUNAR-Y-YO (Ana C.)


Algunas noches de luna llena no puedo dormir. En esas madrugadas de insomnio me acomodo a los pies de mi cama y dejo abierta la ventana para que entre la luz de la luna. Por alguna causa que desconozco, los rayos se deslizan entre mis brazos y piernas arrastrándome hacia afuera. No pongo ninguna resistencia, es una sensación dulce y amarga a la vez. Los relámpagos tiran de mí hacia arriba y en menos que canta una luciérnaga -¿o es que las luciérnagas no cantan?- estoy postrada en la cabecera del satélite, contemplando el surco plateado que recorre el espacio sideral. Forma dos líneas paralelas exactas, desde la ventana de mi habitación hasta el cabezal de la luna. Me hace gracia porque las estrellas compiten entre ellas por colocarse entre la estela dibujada. Las afortunadas que consiguen llegar, tilitan y chisporrotean de felicidad, parece que, en ese espacio, se forma una corriente regeneradora luminiscente. Cuando no entra un lucero más y entre todos anulan el infinito del universo, la amorosa luna sacude su cabeza colocándome en el tobogán brillante que conduce a mi lecho...
Amanece, dudo entre la realidad y el sueño, pienso que no es posible. En ese mismo instante, mis brazos caen delante de mí, veo un nuevo lunar... signo inequívoco de que he estado en la luna.

enero 18, 2006

SOÑANDO CON KLIMT




El BESO (Gustav Klimt) 1908

Soñando con Klimt
(soñado después de la lectura de “Sueños de sueños”, Antonio Tabucchi, en el blog de Roma: http://www.emboscados.blogspot.com/)

En la madrugada del once de diciembre de 1906, Gustav Klimt dormía plácidamente en su casa vienesa mientras abrazaba a su amante; le gustaba dormir aspirando el suave aroma encarnado que desprendía el cabello de Emilie. Su brazo derecho servía de almohada a la dama, mientras los cinco apéndices de la mano izquierdoa de Gustav recorrían la geografía femenina: desde las montañas del norte, hasta los bosques del sur. Esa noche, Gustav soñó que, cien años después, en un sitio extraño para él, una joven celebraba su cumpleaños balanceándose con el sonido de una rara música, no sabía ubicar el lugar donde se encontraba, era un caño, pero no había agua, vio una luz, pero estaba oscuro; bajo el resplandor instantáneo del albor blanquecino que iluminó el rostro de aquella mujer surgió un hombre de mirada azul, cabello largo y sonrisa perenne. “¡Es un ángel!” sintió la joven y Gustav la escuchó perfectamente, por eso supo que estaba soñando, porque sólo en sueños pueden oírse los sentimientos femeninos. El ángel pasó al lado de la joven y ella pronunció una palabra, no con su boca, sino con su alma: “quédate”. La celestial criatura pasó de largo y Gustav se entristeció... pero si hay algo que saben hacer los pintores es cambiar el color de la vida y Gustav decidió pintar en dorado aquella penumbra, acompañó al hombre alado en su huída y le susurró que volviera al lado de aquella mujer, “sin duda es tu sueño hecho realidad” le dijo Gustav. Hombre y mujer hablaron durante horas y, en un fugaz instante, sus labios se unieron en el beso más dulce, profundo e infinito de la historia de los besos...Gustav Klimt suspiró aliviado y siguió recorriendo la geografía de Emilie. Al día siguiente empezó a pintar el ósculo que había visto en sus sueños, tardó dos años en terminarlo, no recordaba las facciones de la joven, así que decidió pintar el rostro de Emilie en su lugar y el suyo por el del ángel.

FEMENINO SINGULAR (Ana C. González)


Brota melancolía en hojas acorazonadas.

Verde melena sobre tierra mojada.

Canto magia, lloro ausencia.

Raíz de sueño, tronco de plata.

Abedul soy, espero tu llegada.

En otoño, cuando cambie de color,

vendrás para vestirme de amor.

En invierno, al caer mi última hoja,

estarás, ya no me sentiré sola.

Tal vez te pierda y mi raíz se seque...

No lo permitas, te esperaré siempre.

enero 15, 2006

PERSPECTIVA (Ana C. González)



“Perspectiva”, dijeron, “necesitas perspectiva, distanciarte y olvidar...”

Eso hice, eso hago, al menos lo intento. Miro desde otro ángulo y trato de enterrar cada segundo contigo, cada segundo sin ti...un continuo error.

Treinta años después de la revolución estudiantil, comenzó mi revolución personal. Primeros días de Mayo. No pude imaginar que aquello marcaría un antes y un después en mi existencia. Encontrarte supuso olvidar un doloroso antes y empezar a esperar un después lleno de futuros recuerdos...
- ¿De dónde eres?
-Del Sur. Escribiste haciéndote lejano y misterioso; del sur...
-¿Y tú?
-Del Norte. Contesté.
Dos polos de un imán, condenados a estar separados por la geografía y unidos por el magnetismo. No dijiste tu nombre, polo sur anónimo, “se hace el interesante”, pensé. Sí desvelaste tu edad. Querías saber si me importaba la diferencia. La única diferencia es que cuando tú naciste yo aprendí a leer, es la ventaja que necesitaba: saber leerte entre palabras.
Estudiabas Bellas Artes y hablabas de tus pinturas. Una de ellas era un hombre que sostenía una calavera en su mano, de pie, sobre ruinas... imaginé una historia, la escribí para ti:
Nemo, ángel encargado de encender los astros cada noche, de una en una, por orden. Iluminada la primera estrella vio una joven, una jarra en su mano, la fuente. Él la vio coger agua y desatendió su trabajo; olvidó su origen, se quedó a su lado. El tiempo pasaba y el cuerpo mortal de la muchacha envejeció. Murió en los brazos del ángel caído; custodiaba su cuerpo desde entonces. Recordaba con nostalgia el perfume de la melena femenina mientras sostenía una calavera en las ruinas del hogar compartido...
-Anoche, en mi habitación, toqué mi guitarra con la ventana abierta al norte, para que pudieras escuchar...
Bendito verbo el de la escucha, tú me escuchabas, ya no te oigo.
Querías saber lo que "se cocía en mí".
-¿Qué es lo que más te gusta?
-Soñar. Contesté.
- ¿Qué sueñas?
-Sueño que soy libre, independiente, sin ataduras.
-Soñemos.
-¿Alguna vez te has enamorado en sueños...de un sueño? Pregunté.
-Sí.
Y desapareciste de mi vida.
Siete siglos después... necesito perspectiva. Lo que era importante sigue siendo importante... aunque mire desde muy lejos, aunque pase mucho tiempo.

enero 03, 2006

CHICAS DE CINE


Por un 2006 de película, lleno de cine, regalices, salidas, entradas, copas, risas, viajes y... lo que se tercie.
Bea, Mabel, Marisa, Loli...¡Feliz año!